Ahorra energía en la cocina

Es posible ahorrar energía y dinero con todos los electrodomésticos que están presentes en nuestras cocinas. Solo hay que modificar rutinas, dejar que la tecnología estudie de qué forma usamos los recursos y, como consumidores, optar por aparatos responsables, capaces de recortar hasta un 30% de su gasto energético. También es importante adquirir equipos con un impacto ambiental moderado.

De todas las dependencias de una casa, la cocina está fichada como uno de los centros neurálgico del gasto energético. Es lógico: en una cocina vamos a encontrarnos seguro con la lavadora, secadora, placa de cocina, frigorífico, campana extractora, etc… Con tanto aparato enchufado en tan pocos metros cuadrados, no es una locura pensar constantemente en los caminos que llevan hacia el ahorro energético. Y el camino hacia el ahorro energético lleva hacia el ahorro en nuestras facturas de la luz.

Se puede ahorrar con todos los electrodomésticos. Solo hay que conocer los trucos y, lo más importante, ponerlos en práctica. Y es que muchas veces lo más fácil es dejarse llevar y hacer las cosas ‘a bulto’: poner la lavadora como caiga, cocinar abriendo el horno y abrir la nevera tantas veces como nos pique el gusanillo. Costumbres todas ellas perseguidas por, entre otros, el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE).

Los trucos más habituales para ahorrar energía en la cocina ya nos los sabemos. Vamos a ver otros que se mencionan menos y nos ayudan igual:

  • La luz natural: si en nuestra cocina hay una ventana, es buena idea aprovechar al máximo esa luz natural. Para ello, lo mejor es optar por muebles de cocina blancos, que reflejan la luz que entra y nos permite un alto grado de aprovechamiento, sin tener que recurrir a las bombillas.
  • Los recipientes: pensamos poco en ellos. Se puede ahorrar hasta un 25% de energía con gestos sencillos como utilizar las tapas de los recipientes (sobre todo para hervir agua), eligiendo ollas y sartenes adaptadas al tamaño de la vitro u optando por recipientes con fondo grueso, ya que reparten mejor el calor y trabajan menos.
  • Establecer jerarquías: para el IDAE, lo mejor es cocinar con microondas, luego con olla a presión y por último con el horno. Siempre que nuestra receta lo permita.
  • A la hora de cocinar: utilizar vaporeras para elaborar nuestros platos o añadir la sal cuando el agua ya hierva son pequeños gestos muy útiles que ayudan a ahorrar luz de forma importante.

Electrodomésticos respetuosos con la naturaleza

“En Europa, los frigoríficos con eficiencia energética clase A++ consumen un 40% menos de energía que los de clase A o B“, revelan fuentes de IKEA, que también tiene en su catálogo este tipo de electrodomésticos. Elegir esta clase de aparatos forma parte de todos los decálogos por un planeta mejor. Y, afortunadamente, la mayor parte de los fabricantes de electrodomésticos ya apuestan por una fabricación de modelos mucho más sostenibles. Valga como ejemplo el proyecto ‘Green Kitchen’ de Whirlpool, un modelo de funcionamiento en el que los electrodomésticos se retroalimentan entre sí para crear cocinas sostenibles, innovadores y respetuosas con el medio ambiente.

Eso es lo que hacen las marcas, pero nosotros como consumidores podemos y debemos detectar los electrodomésticos responsables con nuestro entorno:

  • Buscando frigoríficos que sean capaces de ahorrar hasta un 30% de su consumo.
  • Optando por nuevos modelos de cocina que, entre otras cosas, detectan cuando es posible rebajar el nivel de calor en los momentos de cocción para adaptarse a cada momento.
  • Comprar lavadoras con programas ecológicos, que reducen los tiempos de lavado o que detectan automáticamente la cantidad de detergente que se necesita.

Etiqueta Ecológica Europea (EEE)

Etiqueta Ecologica EuropeaLa Ecoetiqueta Europea vio la luz en 1992. Es muy fácil reconocerla por su forma de flor y porque hoy está presente en hasta 23 categorías de productos. También la podemos encontrar en los electrodomésticos. A la hora de comprar nuevos aparatos para nuestra cocina, no solo hay que fijarse en la etiqueta energética, sino también en la Ecoetiqueta.  Si lo hacemos, nos estamos asegurando de que vamos a comprar un aparato en el que está garantizado “un alto nivel de protección ambiental”, según explican desde ECODES.

Gracias a la ‘European Ecolabel’ se pueden evaluar los efectos medioambientales que un electrodomestico (que es el caso que nos ocupa) va a tener a lo largo de su vida útil, desde el momento de su fabricación hasta el momento que lo tiramos a un punto limpio.

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