¿Cómo ahorrar agua en casa?

Nadie descubriría ahora América entonando frases como el “el agua es absolutamente necesaria para la vida” o que el “ser humano depende de ella”

Las frases con las que comienza este post las conocemos de memoria desde pequeños, o al menos deberíamos. Lecciones que, a pesar de ser claves para una vida responsable, organizaciones como Ecologistas en Acción tiene que encargarse de recordarlas para las memorias frágiles. Fruto de la acción del hombre, o de periodos cíclicos, el agua es cada vez más escasa. Solo hay que echar un ojo al embalse más cercano. Seguro que ya no es el mismo de hace unos años.

Consumir agua “responsablemente para no perjudicar al planeta es cosa de todos”, nos recuerdan desde Ecologistas, que ponen el acento en la necesidad de conocer cuándo, dónde y cómo gastamos agua en nuestra vida diaria. Según datos de la Fundación Aquae, los europeos consumimos una media de entre 100 y 320 litros de agua al día para usar en nuestros hogares. Es cierto que no consumimos todo el potencial acuífero de nuestro planeta, pero las cifras nos previenen de un futuro preocupante si no tomamos medidas. “Si no actuamos rápido, en 2080 entre el 43 y el 50 % de la población no dispondrá de agua potable”, aseguró Ségolène Royal, ministra francesa de Medio Ambiente, en la cumbre del clima de París.

Se puede ahorrar agua en nuestra rutina, aunque en muchos de los caminos disponibles no hemos reparado o no tienen la importancia deseada:

  • Aprovechar el agua de ‘un solo uso’: recoger agua de lluvia o usar el agua en el que hemos hervido comida es un gesto con el que obtendremos la necesaria para, por ejemplo, regar las plantas. Igualmente, situando platos debajo de las macetas podremos recoger el agua que una planta no necesita para regar otra.
  • ¿Y el agua fría de la ducha? Esa agua que se pierde hasta que sale caliente también se puede recoger para lavar el coche, regar o limpiar.
  • Las aguas grises: provienen de acciones diarias como ducharse o fregar. Es un tipo de agua que si se recoge de la forma adecuada y se trata adecuadamente se puede reutilizar para fines como los ya citados.
  • Ser eficientes en el baño: el inodoro no es una papelera. Además se pueden usar cabezales de ducha que mezclan aire con agua o reparar de forma inmediata las fugas.
  • Ahorrar agua en la cocina evitando fregar o limpiar alimentos bajo el chorro de agua
  • Los coches mejor al autolavado y si hay que regar jardines mejor en el amanecer o atardecer

Neveras americanas con depósito

Dentro del catálogo de electrodomésticos modernos también hay algunos que permiten ahorrar agua y facilitan algunos procesos. Es el caso de los frigoríficos americanos, que ofrecen una amplísima gama de prestaciones que van desde su belleza estética hasta la posibilidad de tener agua fría y hielo en cualquier momento sin necesidad de tomas de agua. Esta última es una función que solo disponen aquellos que tienen depósito para el agua.

Tener un dispensador de agua con depósito en la nevera es un lujo de los que no desechan cuando se prueban. Las ventajas son variadas: por ejemplo, ayuda a mejorar la gestión del agua, ya que evita que las jarras cojan olores y haya que desecharlas por este motivo. Además, ofrece la opción de no tener que depender de varios recipientes para enfriar agua, una opción que sobre todo se agradece en verano

Limpia tu casa por poco dinero

Reciclando el agua de la lluvia (hay hogares que instalan auténticos sistemas de recogida de agua pluviales) o las denominadas aguas grises se puede obtener agua suficiente (y de sobra) para gestionar una buena limpieza doméstica sin tener que abrir el grifo. Pero también hay sistemas implementados en los propios electrodomésticos que generan un ahorro indirecto de agua. Es el caso de la pirolisis en los hornos, otra de las revoluciones técnicas de los electrodomésticos, que forman parte de ese catálogo de inventos ideados para hacer nuestra vida más fácil.

¿Es posible tener el horno limpio sin usar ni una gota de agua? Correcto, se puede. Para eso existe la pirolisis, que eleva la temperatura del horno a 500 grados para chamuscar -literalmente- todos los restos de cocina. El funcionamiento es tan sencillo como la explicación; una vez que toda la suciedad se ha convertido en cenizas solo hay que recurrir a un paño húmedo para retirarlas. Y si ese paño lo hemos humedecido en agua reciclada, habremos alcanzado la excelencia del ahorro.

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