¿Cómo ahorrar energía en casa?

Uno de los lemas de eficiencia energética es que pocas cosas son imposibles. Tampoco lo es abrir una factura de la luz y no querer sacarnos los ojos. Solo hay que darse cuenta de la realidad y actuar como nos dictan los expertos. El ahorro de luz comienza hoy mismo.

Según la asociación de consumidores FACUA, durante 2016 en España hemos tenido que soportar subidas del precio de la luz superiores al 12% interanual. Es un hecho contrastado que el recibo eléctrico no ha dejado de subir. Normal que le tengamos miedo a las facturas. ¿Hay alguna solución para este problema? Efectivamente, la hay. Se puede ahorrar energía en casa cambiando algunos hábitos y tomando decisiones efectivas. Algunas de ellas, se pueden gestionar hoy, ahora. Si lo hacemos, no solo estaremos ahorrando, también estaremos ayudando a frenar el cambio climático.

Algunas medidas que podemos tomar en muy corto plazo para ahorrar energía en casa:

  • Solicitar una auditoria energética: no son muy caras, ni tampoco muy largas. Un profesional acude a casa y nos cuenta con pelos y señales dónde estamos teniendo fugas y cómo podemos arreglarlo.
  • Aislamiento: cualquier consultor energético te puede dar esta clave en segundo o tercer lugar de la lista. En los hogares no solo hay fugas de electricidad, también de temperatura. Y eso implica hacer trabajar más a los climatizadores. Con medidas sencillas, como el doble cristal en las ventanas, podemos ahorrar hasta un 30%.
  • Cambiar de compañía: los expertos dicen que hay miedo, pero que debemos buscar la que mejor se ajusta a nuestras necesidades. Incluso hay comercializadoras que producen energía 100% renovable. Es muy posible que estemos contratando más energía de la que necesitamos y, tal como recuerda la OCU, 1,15 Kw de potencia que no necesitamos suponen casi 50 euros de ahorro al año.

Medidas de ahorro en la cocina

Hoy, ahora mismo, en este momento podemos salir todos de nuestra casa y comprar un cargamento de bombillas de LED. Es la mejor forma de olvidar las halógenas, que pronto se dejarán de fabricar y consumen 10 veces más de lo necesario. Con respecto a la luz, se pueden hacer muchas cosas. No debemos olvidar apagar las luces aunque vayamos a volver en uno minutos a la estancia. Hay que acabar con el mito que dice que se ahorra dinero sin estar encendiendo y apagando todo el rato.

Dentro de la cocina hay un electrodoméstico que puede hacer mucho por nosotros: la nevera. Es la que se lleva la mayor parte del gasto energético (20% del total) y con la que más cosas podemos hacer. Lo primero tenerla alejada de la pared, siempre bien limpia en las zonas por las que respira y desenchufarla cuando faltemos de casa durante largos periodos de tiempo.

Dentro de la cocina también hay que ser cuidados con los electrodomésticos que funcionan con agua caliente. No lo olvidemos: calentar agua es consumir mucha energía. Por eso, lo recomendable es funcionar con temperaturas más bajas:

  • Lavadora y lavavajillas: ambos tienen programas ecológicos y permiten lavar a media carga si es necesario. No obstante, lo ideal es hacerlo siempre cuando estén llenos y eligiendo el programa más adecuado para el nivel de suciedad. Con las lavadoras modernas, es posible lavar ropa sudada para quitar los olores sin necesidad de gasta mucha agua y energía.
  • La campana extractora: también ayuda al ahorro de energía. Si es iluminada, cambiar las bombillas a leds es una primera medida de emergencia. Además, para que funcionen de forma óptima sin derrochar hay que tener limpios los filtros y cambiarlos si es necesario y oportuno.

Electrodomésticos de bajo consumo

Los que tiene la etiqueta energética verde son los mejores aliados para esta misión, ya que son los certificados como poco consumidores. No obstante, con todos los aparatos que tenemos en casa hay que tener mucho cuidado. El consumo vampiro es otro enemigo al que echar de casa; esa ‘lucecita’ roja no es tan inofensiva como parece. Todos los expertos están de acuerdo: siempre hay que desenchufar lo que sea posible, porque todo aquello que sigue conectado a la red sigue consumiendo kilovatios.

Otro consejo estrella: una larga ducha con mucho vapor de agua mola mucho y es muy relajante, pero eso supone pedirle mucho a la caldera o al calentador eléctrico. Duchas cortas, aprovechamiento de aguas y buen estado de la cisterna del inodoro son otros frentes que no debemos perder de vista para que abrir una factura no sea una misión suicida.

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