Ahorrar lavando en el lavavajillas

El debate lleva servido mucho tiempo. Hay tantos detractores de lavar los platos a mano como de hacerlo a máquina. Los estudios acerca del uso del lavavajillas han hablado claro al respecto, aunque hay muchas organizaciones ecologistas que se esfuerzan en recordarnos los detalles que nos dejamos por el camino en las argumentaciones. ¿Lo vemos todo antes de decidir?

Para el post de hoy entramos a ‘puerta gayola’ con una serie de consejos a bocajarro para ahorrar usando un lavavajillas. Unas líneas más abajo explicaremos el porqué:

  • Hay que comprar el lavavajillas atendiendo al consumo. Y para ello no podemos perder de vista nuestra conocida y explicada etiqueta energética.
  • Criterio de cercanía: si elegimos un electrodoméstico en función del lugar en el que fue fabricado también estaremos ayudando al medio ambiente.
  • Se debe apostar por máquinas “fuertes y resistentes”, que no se rompan solo con mirarlas.
  • Si se rompe, lo mejor es arreglar el lavavajillas, no lanzarse con pollo sin cabeza a por uno nuevo.

Todos estos son consejos de Ecologistas en Acción. Unas ‘advertencias’ que se lanzaron en pleno debate de ¿lavar a mano o con lavavajillas? Está comprobado que lavar los platos a máquina ahorra luz y agua, pero son muchas las voces que recuerdan que para fabricar estos electrodomésticos también se consumen recursos. Por ello, siempre es mejor combinar los consejos para ahorrar lavando a máquina y, además, ser más respetuosos con el medio ambiente reduciendo impacto.

Atendiendo únicamente a los estudios científicos que se centran solo en el uso del aparato, sin tener en cuenta el proceso previo y posterior de la vida del mismo, los datos son claros: lavar a máquina es más efectivo y ecológico que hacerlo a mano. “Los lavaplatos modernos analizados en todos los países europeos utilizan menos agua y energía que al lavar a mano”, dicen investigadores de la Universidad alemana de Bonn. Lo que un lavavajillas lava con 10 litros de agua, nuestras manos lo harían consumiendo el doble.

Programas cortos de lavado

Pero solo la mera existencia del lavavajillas no ahorra, también hay que saber utilizarlo. Parece que no requiere muchos estudios, pero no todo el mundo se enfrenta a él como es debido. Hay que lavar a plena carga y hacerlo con los programas adecuados. Igual que sucede con la lavadora, hay que adaptar el programa al grado de suciedad de la vajilla. No obstante, incluso este consejo empieza a quedarse un poco viejo con los lavavajillas modernos. Y es que ya se puede lavar de forma eficiente a media carga en casi cualquier lavavajillas gracias a los programas de “media carga”; una Hombre lavando platos a manoopción del aparato que reduce “automáticamente el consumo de agua, energía, detergente y tiempo, manteniendo la eficacia de un lavado completo”, informan desde Balay.

Para los amantes de la plena carga, decirles que también se pueden dejar platos sucios dentro del lavavajillas para esperar a llenarlo. Y no, no estamos locos. Ya sabemos que eso, antaño, creaba malos olores dentro. Pero todo evoluciona: se pueden dejar en ‘espera’ usando un programa de prelavado, que solo consume “5 litros de agua”. Además de los programas cortos, se recomienda optar por aquellos que no lavan a una temperatura muy alta puesto que, realmente, un grado arriba o abajo no variará en exceso el resultado.

Aclara los platos

Otra costumbre no muy ‘sana’ para el bolsillo es aclarar los platos antes de meterlos al lavavajillas. Realmente no es necesario; es suficiente con pasar un cepillo para retirar los restos de comida. Lo primero que hace un lavavajillas ‘serio’ es una fase de remojo con agua fría, exactamente lo mismo que hacemos a mano. Ojo: no decimos que no haya que retirar la comida, decimos que no hay que lavar en el fregadero antes de hacerlo a máquina. Retirar los restos de comida SÍ que es imprescindible para que el agua no se enturbie enseguida.

Más consejos para ahorrar con el lavavajillas:

  • El mantenimiento de un electrodoméstico es fundamental, aunque sea más cómodo ignorarlo y vivir pensando que todo está bien.
  • Hay que seleccionar la dureza del agua en función de nuestro lugar de residencia. La cal es un componente que, en muchas ocasiones, tiene la culpa de estropear un lavavajillas de forma prematura.
  • Hay que utilizar siempre abrillantador y sal. Pero sal para lavavajillas, no la habitual de la cocina.
  • Usar el lavavajillas en los horarios de electricidad más barata. Es verdad que suelen ser franjas en las que no estamos en casa o estamos durmiendo. Por motivos así, la domótica o los lavavajillas programables cobran un especial protagonismo.
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