Calculando los costes de energía

Cada uno recordará el año 2017 por los motivos que quiera, pero aquel que debe hacer frente a las facturas de la luz lo hará por ser un año en el que se llegaron a pagar costes prohibitivos por ella.

A lo largo del mecionado año el coste de la luz se fue incrementando progresivamente hasta alcanzar un incremento de 79 euros. Cantidad nada desdeñable. Y todo ello mientras en Europa celebraban una ligera caída de los precios. ¿Por qué subió tanto la luz en el 2017? Los expertos energéticos tienen una respuesta: la sequía y la falta de viento. Dos fuentes de energía más baratas que, en epoca de poca producción, se tienen que sistituir por otras fuentes como el gas.

“España registró un coste de 23 euros por 100 kilovatios hora en el primer semestre de 2017”, recoge en sus páginas el diario El País, citando una cantidad que da buena muestra del coste que tiene la luz en nuestro país. “Sin impuestos, España figura como el país más caro junto a Irlanda y Bélgica”, corroboran estas mismas fuentes.
Estas son cifras generales, ya que hablar de un precio de la luz exacto es imposible en España, donde rige un sistema de subasta que le hace variar incluso cada hora.

Si estás interesado/a en saber cuál es el precio por hora de la luz para tu casa, puedes hacer un seguimiento constante en este enlace.

Conoce para poder ahorrar

No obstante, cabe señalar que el precio por kWh ha estado a lo largo del año dentro de una horquilla que va de los 0,10 a los 0,13 céntimos de euros. Con evidentes fluctuaciones con respecto al año 2016. De hecho la diferencia entre el precio de enero de 2016 con respecto al primer mes de 2017 fue tremenda:  0,10327€/kWh vs 0,13263€/kWh. A veces los números no son agradables de analizar, pero en el caso de la luz conviene saber cuánto cuesta y, lo más importante, qué podemos hacer por adelgazar el consumo eléctrico.

Lo primero que se debe hace es comparar los precios que hay en las múltiples compañías eléctricas a las que hoy en día hay acceso. Cada una tiene unos planes de precios diferentes, que seguro que se ajustan en mayor o menor medida a tus pretensiones. Si vas a hacer esta selección, no olvides optar por aquella que más fuentes de producción limpia utilice.

Además, es imprescindible que sepas cuál es tu potencia contratada. “Para conocer la potencia adecuada, lo más apropiado es acudir a una calculadora de potencia que nos aconsejará sobre cuál es el término fijo que más se ajusta a nuestras necesidades o acudir a un técnico especializado”, aseguran desde Selectra.

No solo puedes poner los ojos en la potencia contratada, también debes ser consciente de cómo utilizas la energía en casa. “El mayor ahorro podemos realizarlo en el término de consumo, pero para ello debemos llevar un control exhaustivo de la energía que consumimos en el domicilio”, añaden desde las mismas fuentes.

Ser conocedores de que el consumo en stand by es uno de los mayores vampiros o que las bombillas incandescentes son un auténtico puñal para tu factura de la luz es clave. Solo así dejarás de tener la televisión con la luz roja, y con suerte te habremos convencido para que cambies todas tus bombillas por leds o, al menos, de bajo consumo.

“Cada kW de potencia contratada tiene un coste aproximado de unos 3€ al mes” (OlimpoMarketing)

¿Qué podemos apagar?

Por poder puedes apagar muchas cosas. Ahorrar en la factura de la luz a veces es tan simple como no dejar los cargadores del movil enchufados sin nada que cargar. O apagar el ordenador si sabes que no lo utilizarás durante varias horas. Es cuestión de rutina.

Pero también debes mirar a los grandes consumidores del hogar. Según el IDAE, los electrodomésticos son los grandes consumidores de tu casa. Todos los que están en la cocina, o al menos suelen estarlo, se llevan un gran porcentaje de consumo.  Y el que se lleva la medalla de oro es posible que no lo hayas apagado en la vida: el frigorífico. Con suerte, solo lo habrás quitado de la red eléctrica cuando te has ido de largas vacaciones. Revisa dónde lo tienes instalado (lejos de fuentes de calor) y ajusta bien la temperatura para que no se dispare el consumo: 5º C en el frigorífico, y de -18º C en el congelador.

Si no tienes un modelo NoFrost, recuerda que solo 3mm de escarcha aumentan un 30% el consumo de este electrodoméstico.

La lavadora, el lavavajillas o la placa de cocina seguro que las apagas más a menudo. Claro, con estos tres electrodomésticos sí que te lo puedes permitir. Recuerda optar en los tres casos por calificaciones A+ o superiores, ya que son los modelos más eficientes energéticamente hablando. Sí, pagarás más por ello en la línea de cajas, pero el ahorro en las facturas de la luz es considerable.

Y si de apagar estamos hablando, recuerda que tanto la placa de cocina (por cierto, mejor la inducción) como el horno los puedes apagar cinco minutos antes de rematar la receta. No te preocupes, el calor residual se encargará de terminar la preparación del alimentos y conseguirás, poco a poco, ese ahorro que estás buscando en el terreno de la luz.

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