Tu casa caliente a bajo precio

En pleno siglo XXI se nos ocurren pocas razones por las que debemos pasar calor o frío en nuestra propia casa. En el inmenso mercado de los electrodomésticos hay un pequeño aparato que nos puede facilitar mucho la vida. Son los calefactores eléctricos, unos complementos que durante mucho tiempo han estado estigmatizados por su consumo, pero que ahora forman parte del elenco de aparatos responsables con el medio ambiente.

Si vives en un clima muy frío, o si directamente eres muy friolero aunque el sol caliente a 40 grados, lo más probable es que hayas valorado incorporar a tu vida un calefactor eléctrico. La buena noticia es que tienes mucho material para elegir. Pero, antes de señalar sus bondades, es importante recordar lo siguiente:

No olvides que en las zonas más frías del planeta quieren más calor, mientras que en las zonas cálidas suspiran por más aire acondicionado.  Por lo tanto, si todos abusamos de estas necesidades es posible que tiremos abajo el medio ambiente. Y como en el término medio está la virtud, lo mejor es recurrir a calefactores (que es el tema que nos ocupa en el post) de bajo consumo.

Hay varias opciones de calefactores en el mercado que puedes tener en cuenta:

  • Radiadores de aceite
  • Halógenos
  • Estufas de gas
  • Estufas de petróleo

Lo que gastan de verdad los calefactores

Las anteriores son las opciones más extendidas, aunque ninguno de esta lista funciona con electricidad, por lo que no son válidos para lo que se debe explicar aquí. Sí que nos valen los calefactores eléctricos, que obviamente consumen de nuestros enchufes pero son bastante más seguros que los calefactores que necesitan de una llama para funcionar. “Lo mejor es comprar un calefactor eléctrico y olvidarnos de los de queroseno o gas”, aseguran desde la OCU, una organización que además se muestra convencida de que este tipo de alternativas son más que viables para ahorrar en calefacción central.

Los datos apuntan a que un calefactor eléctrico de 1.000 watios de potencia es más que calefactor-electrico-bajo-consumosuficiente para calentar una estancia, que es realmente la razón de ser de este tipo de aparatos. No obstante, esta es una cifra aproximada porque la mayoría de los modelos requieren únicamente unos 800 watios, siempre dependiendo del modelo que queramos para nuestra casa.

Además de los modelos que mencionamos en los próximos párrafos, en los últimos años han visto la luz una alternativa interesante: los calefactores de pared. Son delgados, elegantes y con una extraordinario protección frente al sobrecalentamiento, lo que favorece todavía más la seguridad. Si somos técnicos no hay que llamarlos calefactores, ya que se trata de “emisores térmicos”. Se colocan, como bien indica el nombre, en la pared de las habitaciones, gracias a su diseño plano (incluso con patas). “Estos aparatos combinan convección (para calentar la habitación) y radiación (para notar un calor directo)”, aseguran desde el blog Media Trends.

“En muchos sitios utilizan los calefactores eléctricos como único instrumento para obtener calor” (El Español)

¿Son los calefactores la opción más económica?

En principio los calefactores eléctricos de bajo consumo generan un gasto que ronda los dos céntimos por hora de funcionamiento. A pesar de que están ideados para calentar pequeñas estancias, hay otros modelos (véase estufas eléctricas) que pueden calentar habitaciones más grandes, aunque es un calor menos ‘potente’.

Así que, si estás pensando en tener un solo calefactor para toda la casa, date por perdido. Pero vamos a lo importante: ¿Cómo diferenciar un calefactor de otro modelo de bajo consumo? No te preocupes que no es una tarea complicada, de hecho hay algunas pistas que nos pueden ayudar, como esta que nos dan desde el blog de Euronics: “Aquellos que son de tipo cerámico tienen una resistencia que aguanta mucho mejor el calor y consumen menos energía”, resalta esta fuente. Además resecan menos el ambiente generando mayor confort en el usuario.

Segunda opción de calefactores de bajo consumo: los modelos convectores. También están preparados para ayudarnos dentro del terreno de la eficiencia ya que se puede tener un control más eficaz sobre el tiempo que queremos tenerlo en funcionamiento. “Apagándolo un poco antes, podemos aprovechar el calor residual”, añaden desde Euronics. A esta maravillosa prestación (la del calor residual y su utilidad) añadimos otra más: el silencio. Estos modelos suelen funcionar con la denominada convección natural, que favorece un paso del aire por la resistencia mucho más silencioso.

“Uno de los ‘contras’ de los calefactores eléctricos es que su inercia térmica es mucho menor”

¿Os parece un calefactor eléctrico una buena alternativa para calentar las estancias de vuestra casa?

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