Cocinar con horno gastando poca luz

El horno es de los electrodomésticos de nuestra casa que más mitos arrastra. Pero, si se utiliza de forma responsable, las posibilidades que nos brida son innumerables. Por no hablar de los nuevos modelos que salen anualmente al mercado, que son auténticas obras de ingeniería destinadas a hacer de nuestra cocina algo mucho más cómodo.

Digamos que, por cultura popular, de los hornos se dicen muchas cosas. El hombre de a pie ha crecido y vivido con la sensación de que cocinar con un horno es caro. Y punto. Hay que cambiar esa visión: hoy en día, tener una hora un pollo asándose a 180º significa consumir menos de un kilovatio. Generalmente, siempre hemos asociado una hora de horno a un consumo elevado, pero ya no tiene por qué ser así. Es el momento de recordar el post en el que ya sacamos los números acerca del consumo de un horno eficiente.

A nadie se le pasa por la cabeza que el camino para ahorrar dinero en la factura de la luz sea dejar de usar la lavadora o el frigorífico. Con el horno pasa exactamente lo mismo. Solo hay que saber utilizarlo. Hay que ser sinceros, de la recopilación de consejos rápidos que vamos a sacar ahora mismo a la luz, seguro que incumplimos varios de ellos:

  • Descongelar: puede que alguien siga descongelando en el horno. Pobre del que lo haga todavía. Para descongelar lo mejor es usar el frigorífico y aprovechar los aportes extra de frío. Si tenemos prisa o queremos acortar plazo optemos por el microondas.
  • ¿De verdad vais a encender siempre el horno a la máxima potencia?: la ruletaruleta de potencia del horno de los grados es como el botón para salir del metro, lo vemos y nos volvemos locos. Cuando hay que poner el horno tendemos a optar por la máxima potencia, sin atender en ningún momento a si es la adecuada. La máxima potencia no es sinónimo de un calentamiento más rápido.
  • La manía de abrir el horno mientras está funcionando es un pecado capital. Cada vez que se abre la puerta se pierden 25º grados de temperatura. Imaginad el esfuerzo extra de consumo que tiene que hacer para recuperar esa pérdida.
  • Usar el calor residual. Apagarlo cinco minutos antes de que llegue al final de la cocción es un buen consejo para ahorrar usando el horno. El calor permanece dentro y es suficiente para rematar el plato.

Sácale partido a tu horno

Un amante de los electrodomésticos se debería volver loco en el momento de elegir un horno nuevo. Lo que ahora mismo se vender son auténticas obras maestras. En estas obras, los fabricantes hace tiempo que echan el resto para ofrecer verdaderos avances. Por ejemplo, muchos ya han implementado los llamados modelos ecológicos, que fundamentalmente consiste en repartir de forma uniforme el calor dentro del horno para permitir un importante ahorro de energía. Esto también se consigue con los hornos que tienen ventilador, un elemento que favorecen una cocción más rápida.

Otra opción para ahorrar dinero y energía tiene que ver con el tamaño. Optar por un horno pequeño no debe privarnos de cocinar platos de nivel. Pocas veces se utiliza la máxima capacidad de un horno. Por lo tanto, no es una locura decidirse por un horno pequeño. De hecho, hay prestaciones ‘profesionales’ -como los hornos con aportes de vapor- que ya están disponibles en las gamas de hornos pequeños de algunos fabricantes. Prácticos y eficientes en poco espacio.

De todas las novedades que se pueden encontrar para sacarle pleno rendimiento al horno, confieso que hay una que me vuelve loco: la termosonda. La comparé con el fonendoscopio de un médico la primera vez que me la mostraron. Su uso es tan sencillo como eficiente: se introduce la sonda en el alimento a hornear, se conecta al horno y se selecciona la temperatura deseada. Así conseguimos siempre un plato en su punto.

“Los hornos con termosonda son un espectacular adelanto en términos de eficiencia energética”

Limpieza del horno low cost

Y, como ocurre en todos los post, llega el momento de la excelencia. Los hornos con pirolisis son lo TOP de los TOP. La pirolisis no consume apenas energía puesto que, con pocas palabras,  consiste en llevar el horno a 500º, descomponer en ceniza toda la suciedad y limitarse a limpiar la ceniza. Por norma general, suelen existir varios niveles de pirolisis. Los programas cortos no superan los 2 kW, mientras que los más largos (unas dos horas de limpieza) no superan –de media- los 4 kW. A todo ello hay que añadir un detalle importante: la pirolisis no se usa cada vez que utilizamos el horno. Las recomendaciones ‘oficiales’ dicen que la usemos cada 10 horneados, aunque es una cifra que depende en gran medida del uso personal que le demos al electrodoméstico.

“El sistema Aqualisis (Balay) o el HydroClean (Teka) permiten limpiar el horno con agua de forma rápida y ecológica”

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