Comer de forma eficiente para el medio ambiente

Cuando nos ponemos delante de la cocina, las opciones son tan variadas que puede costar elegir una forma de hacer esa receta que tenemos en la cabeza. Vapor, fritura, guiso o asado. Un abanico de posibilidades ante nosotros. En muchas ocasiones, podemos hacer un determinado plato siguiendo varios de esos caminos. De entre todos esos caminos, siempre habrá alguno que sirva para gastar menos energía y saborear todos los ingredientes de la misma manera. Ahí va una primera excusa para comenzar a cocinar de forma más eficiente: haciéndolo de forma rutinaria podemos ahorrar hasta un 12% en la factura de la luz.

Cocinar de forma eficiente no significa dejar de hacerlo de forma sana y sabrosa. Nada más lejos. Se trata de conseguir esas máximas, pero cuidando el bolsillo y el planeta. Solo hay que mecanizar algunas costumbres, nada complicadas. Ser conscientes de que picando los alimentos –o troceándolos muy pequeños- se cocinan antes nos ayudará en este camino. Los guisos o la cocina al microondas son, por definición, las formas más eficientes de cocinar por una razón sencilla: actúan directamente sobre los alimentos. Dentro de este segmento también se incluye la cocina al vapor, porque con un poco de agua se cocina una gran cantidad de alimentos a la vez.

“Cocinar el doble y guardar comida es más eficiente que hacer dos veces el mismo plato”

Una vez que estemos entre ollas y placas de cocina, tampoco es necesario cambiar en exceso nuestras rutinas. Solo reflexionar antes de ejecutar. Por ejemplo, el horno es uno de los electrodomésticos que más gasto genera en el hogar. ¿Es necesario usarlo para gestionar esa próxima receta? Si la respuesta es afirmativa, no pasa nada, no está prohibido; pero sí que deberíamos seguir reflexionados y pensar qué otro plato (o platos) se pueden asar a la vez y qué podemos hacer con el calor residual, que siempre se deja escapar y es perfecto para rematar algunas recetas o preparar unas verduras rápidas.

No olvidemos que siempre hay una manera de ahorrar. El microondas es un buen aliado en este aspecto, ya que consume un 70% menos de energía que un horno tradicional. En el campo de la eficiencia energética, hay una batalla que libran diariamente placas de inducción y vitrocerámicas, aunque las primeras ganan de momento por goleada. En caso de no disponer de placas de inducción, que en este país todavía no es obligatorio, también hay enseñanzas para cocinar de forma eficiente: mejor la olla exprés, que ahorra un 50% con respecto a los métodos tradicionales. Las sartenes deberían ser más grandes que el fogón, para que podamos ahorrar hasta un 20% de luz. Con la vitrocerámica también se puede aprovechar el calor residual.

“Cocer los alimentos a fuego lento lleva más tiempo, pero se gasta menos energía”

Parte del ahorro que podemos generar siendo más eficientes en la cocina se puede invertir en utensilios de calidad para estas labores. A la larga este tipo de inversiones acaban siendo el mejor camino para ahorrar de forma continua.

Desde Ecologismos recuerdan la importancia que tiene saber elegir el recipiente adecuado a la hora de ponernos a cocinar: “el vidrio y la cerámica son más eficientes en el horno que el metal”, de la mismas forma que las ollas con fondo más grueso necesitan más tiempo para calentarse pero distribuyen mejor el calor.

via GIPHY

Cocina al vapor

Esta catalogada como la técnica de cocción más sencilla, rápida y económica que existe. Un título que, no obstante, comparte con otras (véase los guisos). Ciertamente, es la mejor para las dietas de adelgazamiento o para las personas con problemas cardiovasculares. Además, es un tipo de cocina muy saludable también para el bolsillo, puesto que se trata de una técnica que no necesita una gran variedad de recursos: los ingredientes en cuestión, la vaporera, agua y sal, y opcionalmente (esto es a gusto del consumidor) hierbas aromáticas para condimentar. Gracias a la cocina al vapor se ahorra en aceite y en consumo eléctrico, ya que es una forma de cocción que requiere poco tiempo y temperaturas relativamente bajas para dar forma a una receta.

Recetas ecológicas energéticamente hablando

Cuando se cocina al vapor: el poder del agua hace su trabajo y las grasas no se interponen en su camino, por lo que estamos hablando de recetas más que sanas. Se trata de hecho de una de las formas más naturales de alimentarse, y de una técnica que acepta casi cualquier alimento: todas las verduras, pescados, pollo, carne blanca e incluso alguna pasta.

Pero el vapor no es el único camino para cocinar sano y barato. Hay otro que hasta hace poco tiempo resultaba curioso y que ahora ha dejado de serlo para insertarse con fuerza en las cocinas de muchos. Se trata del wok, que ahora mismo se puede adquirir casi en cualquier ferretería. Igual que en la cocina al vapor, con el wok prácticamente se prescinde del aceite, ya que usa el calor que se distribuye de forma uniforme en la base del recipiente.

También sirve para todo tipo de alimentos, y también se usa muy poco tiempo de cocción gracias a la claves de su manejo:

  • Se utilizan temperaturas muy altas con ingredientes muy troceados, lo que permite cocinarlos rápidamente.
  • La forma del wok: es lo que completa la ecuación en cuestión. Su base cóncava y altas paredes le permiten distribuir el calor de manera muy uniforme en su interior, permitiendo que los tiempos de cocción se recorten en comparación a otros utensilios de cocina.
  • Añadir un comentario

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies