Comparativa de consumos de diferentes vitrocerámicas

Todas esas teorías que se alimentaron durante años de que la inducción era mala para nuestras casas, ya quedaron en el pasado. ¡Disfrutad de una placa de inducción! Y de la sensación de cocinar en la mitad de tiempo y gastante un altísimo porcentaje menos de dinero en electricidad. 

Desterrado el mito de que la inducción es mala para el ser humano, una creencia mal alimentada durante muchos años, llega el momento de dar el paso y tener -y disfrutar- de las ventajas de una placa de cocción de este tipo. Los que ya ha tomado esta decisión dicen que pillarle el truco a la inducción es parecido al primer smartphone: solo hace falta práctica.

En realidad tiene un poco de eso. Muchos cocinceros, cocinitas y atrevidos esporádicos de los fogones están acotumbrados a elaborar recetas mientras ven el fuego y las resistencias al rojo vivo de las vitrocerámicas. Cuando se pasa a la inducción, estos dos elementos desaparecen, y no es fácil cocinar sintiendo que no tienes el control de la temperatura. Pero nada más lejos: la inducción es precisamente eso, un control total de la temperatura que nuestra receta precisa en cada momento. A nivel casero, este tipo de placas no tiene rival; el problema puede presentarse a nivel restauración, donde el gas sigue siendo un aliado complicado de sustituir (muchas veces por comodidad y miedo a los cambios).

¿Cocinar con inducción es economico?

Seamos rápidos y concisos: sí, cocinar con inducción es muy económico. Ahora cabría preguntarse el por qué, pero la respuesta para ello también está lista: su proceso es infinitamente más eficiente que el de una placa vitrocerámica.

Lanzamos algunas claves que nos ayundan a entender este extremo:

  • Las ‘vitros’ y las placas de gas emiten calor, pero no se centran en calentar el recipiente.
  • La inducción se limita a calentar la sartén (o la olla), por lo que su poder calorífico no se pierde por el camino.
  • La inducción es, según BOSCH, “el doble de rápida” que una vitrocerámica. Lo que la inducción hace en 4 minutos, el gas tarda 7 y la vitro 8.

Por lo tanto, se puede decir que la eficiencia de la inducción está fuera de toda duda. Lo dicen los datos que existen al repecto: gracias a ella el consumo energético se reduce en un 20%. De hecho, ya son muchas placas las que lo demuestran tras hacer su trabajo, informando en el display electrónico del consumo que han generado durante la cocción.

Placa vitrocerámica encendidaLa orientación exclusiva del calor al recipiente es una de las ventajas, pero no la única al respecto. La eficiencia no se detiene ahí. La denominada Flex inducción, presente en la mayoría de marcas punteras, ofrece al cocinero la opción de tener cuantos recipientes necesite encima de la placa, sin importar el tamaño o la forma. Se pueden cocinar varias opciones culinarias al mismo tiempo con la temperatura adecuada en cada zona de la placa para cada una de las recetas. La inducción flexible permite incluso cocinar con recipientes rectangulares, como los teppanyaki, que aportan soluciones muy variadas -y sanas- a nuestras recetas.

Trucos para elevar la eficacia de las placas

Solo el estricto control de la temperatura ya es una manera eficaz de reducir el despilfarro energético. Para sacar el máximo partido a una placa de inducción no hay que hacer grandes malabares, solo seguir unos consejos sencillos. Un buen primer consejo es tener todos los ingredientes listos antes de comenzar con la cocción. A diferencias de las vitrocerámicas o las placas de gas, esos minutos previos esperando que la sartén se caliente desaparecen cuando nos pasamos a la inducción.

Otra buena idea es tener el mejor menaje de cocina disponible. Dependiendo del tiempo que tengan nuestras ollas y sartenes, es probable que su base no se adapte a las exigencias de la inducción. Se debe optar por las de base ferromagnética y por sartenes y ollas con fondo grueso y liso.

Importante: los recipientes con bases irregulares hacen perder fuerza al poder de la inducción, por ello es también fundamental que la base de los mismos se ajuste al máximo al diámetro del quemador. Si queremos estar convencidos de que un recipiente de cocina es apto para una placa de inducción lo mejor es preguntar al propio electrodoméstico: casi todas (o todas) tienen una opción para detectar la idoneidad del recipiente. Si no lo es, ni lo detecta, y por lo tanto no calienta.

Consejo de los buenos: si no queremos romper en poco tiempo una placa de inducción, hay que asegurarse de que la sarte/olla es 100% compatible con este tipo de placa de cocina.

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