Lavar a mano ¿sale más barato?

Hoy en día casi todas las cocinas de las viviendas nuevas incorporan ya ciertos electrodomésticos como el lavavajillas o la secadora que hasta hace un tiempo eran considerados como electrodomésticos más opcionales y eran los usuarios quienes decidían después si optaban por adquirirlos o no.

Aunque todavía existen muchas cocinas en las que estos electrodomésticos no están incorporados por lo que, si estás pensando en comprar un lavavajillas para completar tu cocina, y tienes dudas sobre si comprar este electrodoméstico te va a resultar rentable, es el momento de que leas este post.

Comprar lavavajillasRazones para comprar un lavavajillas

Hemos estado muchos años fregando a mano nuestra vajilla y a quienes nos ha tocado hacerlo sabemos el incordio que es. Cuando cocinamos solemos utilizar muchos utensilios, ollas, sartenes, cazuelas, recipientes… y todo ello se acumula en nuestra fregadera junto con la vajilla que hemos utilizado para comer: platos, vasos, cubiertos…

Lavar a mano todo esto, no solo conlleva una inversión considerable de tiempo, sino muchos otros inconvenientes, como el espacio. No todas las fregaderas disponen de un escurridor donde ir colocando la vajilla que ya está limpia. Y es que, una de las desventajas de fregar a mano, es que tenemos que escurrir cada utensilio antes de guardarlo en el armario.

Además del tiempo que invertimos en esta tarea, otro hándicap o inconveniente de hacerlo así, es que estamos acostumbrados a no cerrar el grifo del agua hasta que terminamos, con el consiguiente aumento del gasto de agua y luz. Naturalmente es algo que luego se refleja en nuestra factura que acaba siendo siempre muy elevada, y una de las razones es ésta.

De hecho, aunque sí que hay personas que evitan dejar el agua del grifo correr, son tantas las veces que necesitas abrir el grifo, y tanta la cantidad de agua que empleamos para aclarar toda la vajilla, que el consumo de agua y luz siempre es mucho mayor que si utilizamos un lavavajillas.

También hay personas que ponen la excusa de que su cocina es demasiado pequeña y que el espacio que ocuparía un lavavajillas le resulta muy útil para tener un armario más, donde guardar los cientos de cosas que almacenamos en la cocina. Pues ni siquiera esto es ya un problema, puesto que para los casos en que las cocinas son más pequeñas o los espacios más reducidos, existen en el mercado lavavajillas pequeños, como los de 45 cm, que ocupan menos espacio que un lavavajillas normal y también existen modelos compactos que pueden instalarse sobre la propia encimera.

Ahorro en todos los sentidos

Como ves, hasta ahora solo hemos hablado de las ventajas de tener un lavavajillas, pero es que todavía hay más, como por ejemplo el consumo. Quizá una de las cosas que más nos preocupa.
Es evidente que todos queremos conseguir el máximo ahorro en la factura y os diré que el primer paso para hacerlo es elegir siempre electrodomésticos eficientes. Por eso es muy importante que para tener controlado el consumo del lavavajillas, cuando vayas a comprarlo elijas siempre un modelo eficiente, es decir un lavavajillas A+++

Puede que su precio a la hora de adquirirlo sea algo mayor que otro lavavajillas con menor etiqueta energética, sin embargo, el ahorro en la factura a largo plazo es considerable.

Aun así, es normal que te preguntes cuánto consume un lavavajillas y qué impacto puede tener en tu factura. Pues te diré que a pesar de lo que pueda parecer, consume bastante menos que una lavadora o un frigorífico. El gasto energético de tener un lavavajillas en casa nos supone un 8,3% del gasto total. Y además de eso, la mayoría de los modelos cuentan con programas ECO, para conseguir optimizar todavía más el gasto de energía. ¿No te parecen suficientes ventajas?

Hagamos un repaso: ahorramos tiempo, ahorramos agua, ahorramos luz, ahorramos en detergente, y algo que todavía no os había mencionado, es que también ahorramos en gérmenes y bacterias. ¿Qué quiero decir con esto? Pues que al lavar a temperaturas tan elevadas, no solo la suciedad se elimina mucho mejor, sino que se evita la propagación de los gérmenes y las bacterias, que no sobreviven a las altas temperaturas.

Ahora que ya conoces las grandes ventajas de tener un lavavajillas, quítate los guantes de fregar y corre a por el tuyo.

 

 

 

 

 

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