Esto es lo que consume en tu cocina

Conociendo a fondo el funcionamiento y consumo de los electrodomésticos se puede ahorrar cantidades importantes de dinero en las facturas.

Date un paseo por la cocina y echa un ojo a los electrodomésticos que la pueblan. Todos ellos consumen electricidad, aunque unos lo hacen con más intensidad que otros. El consumo energético de los electrodomésticos es uno de los más elevados dentro de cualquier casa, aunque siempre hay que centrarse en la buena noticia: con todos los electrodomésticos se puede ahorrar. Y también lo puedes hacer de otras formas: aunque ahora no se vea mucho en España, los kits de autoconsumo que funcionan con energía solar cada vez están más a la orden del día.

En lo que se refiere únicamente a consumo, dejando a un lado las fuentes de obtención de la electricidad, el frigorífico sigue siendo el rey. Y ya son demasiados años encabezando este ranking. Consume unos 662 kWh/año, a una distancia considerable de los congeladores, que pueden consumir unos 562 kWh cada año. Más alejados de ambos dos, con un consumo más moderado, aunque igualmente significativo, nos encontramos a la lavadora y la secadora (255 kWh/año) y al lavavajillas, capaz de consumir una media de 246 kWh/año.

¿Sabes cuánto pagamos en nuestro país por la electricidad? No hablamos del precio que tiene el kilowatio, hablamos de que un hogar español consume uno 9.922 kWh y paga de media 990 euros en energía, según datos en poder de la OCU. Aunque muchos no reparan en los detalles, también son importantes: ¿sabías que las viviendas unifamiliares gastan el doble que los pisos corrientes? No obstante, sobra decir que toda esta energía no se consume solo con los electrodomésticos, que son los responsables de, aproximadamente, un 30% del consumo total dentro de casa.

Conoce mejor lo que tienes en casa

Lo bueno de los electrodomésticos es que viven lo que podría llamarse como una época dorada del ahorro. La implantación de la etiqueta energética despertó una carrera entre los fabricantes por ofrecer a los consumidores los electromésticos menos consumidores, lo que ha llevado a que hablemos de algunos aparatos calificados como cuádruple A, cuando esta calificación ni existe. Cambiar los viejos electrodomésticos por modelos más recientes es una forma bastante inteligente de ahorrar. Los ahorros son cuantiosos en función de los modelos que se eligen.

El frigorífico, por ejemplo, es el más consumidor porque pasa todo el año enchufado. Elegir un modelo A+++ supone una drástica reducción del importe que puedes pagar en tu próxima factura eléctrica.

Consejos para ahorrar a final de mes

Aunque los aparatos de categoría A o superior ya ahorran por si solos gracias a las prestaciones inteligentes, lo importante es conocer lo que puedes hacer como consumidor. De nada sirve tener una lavadora de altísima eficiencia si luego nunca la utilizas a plena carga. Esta misma situación se puede extrapolar a todos los electrodomésticos: un horno nunca ahorrará si lo precalientas durante horas y no hace falta; un lavavajillas eficiente no sirve de nada si para todos los lavados eliges el mismo programa, o no lo usas lleno.

¿Qué más puedes hacer por ahorrar? Bastantes cosas:

  • Lo primero ser consciente de cuánto gasta cada aparato para usarlo con cabeza. Y analizar cómo los usas. Por ejemplo, es posible que puedas utilizar el lavavajillas y la lavadora en horario de tarificación valle.
  • La lavadora y el lavavajillas son dos electrodomésticos que pueden funcionar a temperaturas muy altas. Hay que tener cuidado con ello. Las cargas en ambos deben ser completas, y en el caso de la lavadora dejar los programas de alta temperatura para la limpieza la cuba y para las prendas que de verdad las necesitan (las sábanas o las toallas, por ejemplo).
  • El horno es un electrodoméstico imprescindible para muchas cosas. Podrán existir las pizzas para microondas, pero nunca serán lo mismo. Con una planificación semanal podrás averiguar fácilmente cuándo vas a necesitar el horno. De esta forma, en una misma mañana/tarde te pueden quitar de encima varios platos que lo necesitan y solo lo habrás encendido una vez.
  • Además del horno, las placas vitrocerámicas tienen lo que se llama calor residual. Tu apagas el fuego cinco minutos antes de terminar el tiempo estipulado y con el calor restante que ha ido generando se puede rematar cualquier plato. Además, con el calor residual del horno no solo puedes mantener caliente, también puedes hacer unas verduras o calentar pan.
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