Los secretos del consumo de una secadora con bomba de calor

Generalmente, cuando se habla del consumo de energía de los aparatos electrodomésticos suele haber varios señalados como “enemigos”. La secadora, por ejemplo, es uno de ellos. Y eso ya no es tan correcto decirlo porque las secadoras con bomba de calor, entre otras, ya no consumen tanta luz como se ha venido diciendo de varios años a esta parte. Te contamos los secretos mejor guardados de este electrodoméstico en concreto.

Tener una secadora en casa es una gran idea. Y eso lo saben de primera mano aquellos que dan el paso y equipan la cocina (o el cuarto de lavado, o lo que cada uno quiera) con uno de los modelos más modernos. El mercado de secadoras puede parecer complicado, ya confluyen varios tipo en un espacio (entendido como oferta) muy limitado. Por eso, no deberías contemplar más allá de dos opciones: secadoras con bomba de calor o secadoras por condensación. Son los dos sistemas de secado estrella, y cada una tiene sus ventajas.

Aunque este artículo se va a centrar exclusivamente en las secadoras con bomba de calor. Por una razón muy sencilla: es especialmente interesante desmitificar ciertas cosas acerca del consumo de energía de los electrodomésticos. La bomba de calor, por ejemplo, es el sistema de secado que menos consumo genera. Es importante destacarlo porque las secadoras de ropa, durante mucho tiempo, han arrastrado dos clichés que hasta hace no mucho parecían insalvables:

  1. “Una secadora de ropa consume mucha luz”. Incorrecto a medias. Si optas por una secadora A++ o superior, el consumo está mucho más limitado. En cambio, si te dejas llevar por el precio más barato, lo más probable es que estés eligiendo una secadora de baja calidad, y ese adjetivo en el terreno de los electrodomésticos es sinónimo -en general- de mayor consumo energético. Aunque ya no se fabrican secadoras de las peores eficiencias (de las de etiqueta roja), o al menos no deberían ver la luz, todavía es posible encontrar modelos de baja calificación.
  2. “Las secadoras maltratan la ropa”. Falso. Sinceramente, desconocemos cómo secaban los modelos de hace tiempo pero, entre otras cosas, el consumo de una secadora por bomba de calor es tan reducido porque secan a temperaturas hasta 30º inferiores a las que se podía encontrar en modelos antiguos.

Estos dos falsos mitos se han conseguido eliminar de la lista gracias en gran parte a la aparición del etiquetado energético y de la tecnología que protagoniza este artículo.

Consumo y bomba de calor, dos claves que van de la mano

Es raro encontrar secadoras de esta tecnología que no estén en el rango A+ o superior. Secar a esa última temperatura que hemos mencionado es una de las razones capitales para ello. Pero hay alguna más: la bomba de calor es la sustituta de las tradicionales resistencias electricas que, por los ejemplos de otros electrodomésticos, sabemos que no son precisamente las piezas más eficientes desde el punto de vista del consumo energético.

Por otro lado, las secadoras con bomba de calor suelen venir equipadas con sensores de humedad. ¿Para qué sirven? En principio te puedes hacer una idea a partir del nombre. Cuando comienzas con un ciclo de secado, lo primero que tienes que hacer es determinar qué grado quieres (hay algunas marcas que incluso llegan al denominado secado armario); el sensor se ocupa de ir midiendo constantemente el grado secado a lo largo de todo el programa y, cuando llega al grado que has elegido al principio, apaga automáticamente el electrodoméstico. Como usuario no tienes que hacer absolutamente nada más. Disfrutar del ahorro en luz, y en tiempo, que se menciona pocas veces pero también es un ahorro bastante relevante.

¿Y el condensador?

Es más que posible que hayas escuchado hablar del condensador autolimpiante. Otra pieza cuyo nombre no deja lugar a la imaginación de lo que hace. No es el factor más determinante en el ahorro de energía, pero sí que influye directamente en este objetivo. El condensador autolimpiante de las secadoras con bomba de calor se limpia automáticamete, y para conseguirlo utilizan el agua que se ha condensado durante el secado, es decir, no utiliza recursos adicionales para lograrlo. Tú no tienes que preocuparte en exceso por el mantenimiento de esta pieza clave para una secadora, y además ahorras dinero, porque un condensador de este tipo es la mejor garantía de que la eficiencia energética del electrodoméstico se mantiene durante toda su vida útil.

¿Tienes una secadora de ropa en casa? De todas las tecnologías de secado que se pueden elegir, ¿por cuál te decantarías tú?

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