El consumo de un horno de vapor

Muchas marcas han convertido los hornos de vapor en auténticos buques insignia de sus catálogos.

Los hornos de vapor están de moda, y no es por casualidad. A día de hoy no se conoce una técnica de cocción que conserve mejor los sabores, la textura, y los colores de los alimentos. Hasta hace bien poco, la cocina con vapor era algo reservado a los profesionales, pero las marcas se han encargado de introducir este electrodomésticos en los hogares para que los amantes de las recetas puedan subir las prestaciones de las recetas.

Actualmente hay dos tipo de hornos dentro de este segmento: están los hornos 100% vapor y los hornos con aporte de vapor. Ambos dos igual de interesantes, pero si hay que hacer una distinción clara, apostaríamos por los hornos con aporte de vapor por una razón muy sencilla: combinan las bondades del horneado tradicional con todo lo bueno del vapor. Hagas la elección que hagas, debes saber que en cualquier caso estarás siempre ante un electrodoméstico que, ya de por sí, es eficiente.

Diferencia con otros hornos

Hasta no hace mucho tiempo, los hornos eran un dolor de cabeza para las facturas eléctricas. No era culpa suya, era -fundamentalmente- la tecnología que usaban. El calentamiento por resistencias no ha destacado nunca por ser precisamente el sistema más eficiente. Con el vapor o el aporte de vapor se consigue reducir este tipo de calentamiento. Pero, ¿qué otros elementos hacen del horno un elemento más razonable en consumo?

  • Iluminación LED: es uno de los fuertes de los electrodomésticos modernos. No el único ni el más relevante, claro, pero no se puede obviar que prescindir de las bombillas incandescentes es un avance que favorece la reducción del consumo.
  • Distribución del calor: los fabricantes han conseguido ampliar la dosis de calor dentro del horno pero gracias a una mejor distribución (en varias direcciones) el alimento se hace antes. Además se pueden seleccionar temperaturas exactas.
  • Termosonda: No está presente en el equipamiento de todos los hornos de vapor, pero es un complemento de una utilidad indiscutible. No solo se encarga de preparar platos de carne (por ejemplo) en el punto exacto de cocción, sino que gracias a la medición de la temperatura en 3 puntos, el horno tienen la capacidad de apagarse cuando detecta que la receta está ok.

Vapor con alta calificación

Aunque los hornos de vapor ya son, por definición, electrodomésticos eficientes (es difícil encontrar en las marcas principales modelos que bajen de la calificación A), el usuario final tienen mucho que decir sobre lo caro o lo barato que le va a resultar usarlo con regularidad. Estas son algunas cosas que pueden hacer que el consumo de tu horno no sea tan elevado:

  1. Solo hay que precalentar el horno cuando la receta lo exige. Una recomendación que cobra todo el sentido del mundo cuando sabes que un horno de vapor pueden alcazar y mantener una temperatura exacta.
  2. Por razonamiento lógico, es recomendable que los alimentos estén descongelados a la hora de comenzar a hornear.
  3. Aunque parece que no molestan y que aguantarán bien el calor, para un horneado eficiente hay que retirar todos los accesorios innecesarios del interior del mismo. Así el vapor, o el aporte de vapor se centrará solo en lo que debe cocinar
  4. Además, procura no abrir indiscriminadamente la puerta y usar el calor residual (los últimos 5-10 minutos) cuando la receta sea de larga duranción.

¿Es rentable usarlo?

Etiqueta energética horno de vaporTodo lo anterior está muy bien pero, ¿cuánto me cuesta en euros utilizar un horno de vapor? Como bien sabes, desde Etiqueta Energética siempre avisamos que determinar el consumo exacto de un electrodoméstico es prácticamente imposible. Depende de muchos factores están exclusivamente bajo el control del usuario final. En el caso de los hornos de vapor, dependerá de cuánto lo uses y la forma que tengas de hacerlo.

Recuerda que puedes encontrar en la etiqueta energética de los electrodomésticos el consumo medio anual de cualquier aparato. Con ese dato, te puedes hacer una pequeña idea. Por ejemplo, el horno de vapor B48FT68N1 de electrodomésticos NEFF, consume de media por ciclo unos 0,87 kWh; teniendo en cuenta que el precio ‘base’ de la electricidad en España es de 0,130 euros, puedes concluir fácilmente que la electricidad para asar un pollo en tu casa apenas te costará un par de céntimos.

 

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