¿El consumo de tu lavavajillas es alto? Todo esto lo estás haciendo mal

¡Atención que venimos con consejos de los buenos! De los que hacen ahorrar. Si de verdad piensas que tu lavavajillas consume mucho, es que probablemente hay algo que no estás haciendo del todo bien. Te contamos lo que sabemos.

Debatimos mucho todavía acerca del lavavajillas. A pesar de los datos objetivos que existen, hay muchos usuarios que todavía no se creen que es mucho más eficiente. “Es que gasta mucho”, hemos llegado a escuchar no mucho tiempo atrás. Y nosotros, humildes conocedores de cómo funciona este electrodoméstico, no nos queda otro remedio que desvelar el gran misterio de los problema que algunos tienen con el consumo del lavavajillas: a estas alturas de la vida todavía se usa mal o muy mal.

Si de verdad quieres saber todo lo que estás haciendo mal con el lavavajillas, atiende a lo que te vamos a contar:

Estás haciendo un prelavado

Es uno de los errores más comunes y, para el gusto de quien escribe estas líneas, uno de los más graves. Cuando se utiliza el lavavajillas, excepto en casos extremos que puede requerirlo, NO es necesario pasar todos los platos por el fregadero previamente. Los ciclos de lavado del lavavajillas están ideados para cubrir todo el proceso. Es decir, si primero los lavas, aunque sea superficialmente, estás gastando más agua de la necesaria.

¿Qué puedes hacer al respecto? Muy sencillo: retirar todos los restos de comida previamente, pero con un cepillo suave, por ejemplo. En seco, claro. No te preocupes por todo lo demás. A no ser que sea una mancha fuera de lo común, el lavavajillas se podrá encargar de todo.

Estás usando mal el detergente

No lo tomes a broma. El detergente es clave para la limpieza correcta de la vajilla. Con este producto concreto pueden existir varios errores: de dosificación incorrecta o de utilización.

Lo primero de todo: cuando se carga el detergente en el lavavajillas no se hace directamente en la cuba. Se hace en el cajetín específico. ¿Sabes qué ocurre si lo viertes directamente a la cuba? Que solo con la fase de prelavado ya lo habrás consumido todo, y cuando avancen las fases ya no quedará. ¿Consucuencia? Los platos no saldrán todo lo limpios que tú querías.

Sigue muy bien las indicaciones de los fabricantes a la hora de la dosificación. ¿Qué pasa si usas más detergente del que realmente necesitas? Que, paradojicamente, la vajilla saldrá sucia, porque el agua que utiliza el electrodoméstico no será suficiente para diluir el exceso de jabón.

Lo más cómodo es usar pastillas de detergente, aunque como reconocen desde Siemens, “según el grado de suciedad de la vajilla, la dosificación del detergente se puede adaptar a las necesidades individuales mediante detergente en polvo o líquido”.

No conoces bien los programas

Igual que con el detergente, la selección del programa del lavavajillas lo solemos hacer tirando a lo cómodo, es decir, eligiendo el automático sin tener en cuenta si de verdad es el más apropiado para la vajilla que hay dentro o para la suciedad acumulada en los platos.

Además, hay algunos programas específicos que alargan el tiempo de funcionamiento, pero reducen el consumo, o que realizan alguna actuación específica y aumentan ligeramente el consumo normal. Estos son algunos ejemplos que puedes encontrar en un lavavajillas Siemens:

  • Si eliges un ‘secado extra’, para secar mejor piezas de plástico, por ejemplo, el lavavajillas no tendrá otro remedio que elevar la temperatura. Y eso implicará aumentar ligeramente el consumo de energía.
  • En cambio, si determinas que el mejor programa es el de ‘media carga’ o el de ‘ahorro de energía’, como ya te habrás imaginado se reducirá el consumo de energía y de agua, para adaptarlo a las necesidades de la carga. Ojo, en el programa de media carga hay que adaptar la cantidad de detergente para no caer en el error de la sobredosificación, y en el de ahorro de energía debes tener en cuenta que el programa durará más tiempo. Asegúrate de cuándo quieres que termine.

No estás colocando bien la vajilla

Los lavavajillas modernos tienen muchas ventajas frente a sus antepasados. Una de ellas es que las bandejas y los espacios para colocar cada pieza de vajilla están muy bien definidos. La colocación de la carga es tan importante como la dosificación del detergente. Por ejemplo, si bloqueas los brazos aspersores con lo que colocas debajo, no conseguirás que se limpie bien lo que hayas colocado en la parte superior.

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