Consumo responsable en la cocina

Mientras las cifras no digan lo contrario, en la cocina se sigue produciendo un consumo energético elevado. Lavadora, frigorífico y placa de cocina son, en gran parte, los responsables de tal consumo. La buena noticia es que con todos ellos se puede ser eficiente.

Ser consumidores eficientes y responsables en la cocina es muy fácil. Los consejos para conseguirlo se aplican de forma muy sencilla y no complican en nada nuestra rutina. Hasta nuevo aviso, la cocina es el centro neurálgico del consumo energético del hogar. Por eso, es importante ser conscientes de las ventajas de ahorrar ahí dentro. Lo mejor es que todos los electrodomésticos nos permiten ser eficientes. Y eso siempre es sinónimo de ahorrar en la factura de la luz.

Partir de unas premisas es la clave. Por ejemplo, a la hora de cocinar lo primero es hacer una buena selección de lo que necesitamos, abriendo la puerta de la nevera lo menos posible. Cada vez que se accede a ella le provocamos una pérdida de frío. Esta es la razón por la cual ya existen modelos que nos permiten ver desde fuera lo que tenemos en el interior. ¡Y recordemos todos! El cocinero eficiente nunca introduciría alimentos muy calientes en el frigorífico. Templados, como mínimo.

Cocinar con poco gasto

Si somos objetivos nos convenceremos pronto de que en la zona de cocción es muy fácil ser responsables. Un gran paso en nuestras vidas sería optar por placas de inducción, cuyo ahorro está más que certificado. No obstante, tanto para inducción como para vitrocerámica el menaje es fundamental: para inducción solo vale el de base ferromagnética y en cualquiera de las variantes existentes todos los recipientes se tienen que adaptar al diámetro del quemador para que el calor no se disperse o, en el caso de la inducción, haga contacto correcto entre placa y sartén.

Otros dos tips muy relevante para la cocina:

  • Para hornos y vitrocerámicas: es muy importante el calor residual. Los últimos minutos de cualquier cocción se pueden hacer “por inercia” aprovechando la potencia anterior. O bien se pueden aprovechar esos grados para cocinar algo rápido (unas verduritas en el horno, por ejemplo).
  • Como concepto general: tanto las campanas, como el frigorífico o el techo de la cocina tienen bombillas. ¿Qué tal si optamos por colocar leds en todos esos puntos? Su ahorro energético es elevadísimo.

Lavado eficiente

¿Todo listo para tu próxima colada? En caso afirmativo tienes que detenerte un segundo y pensar cómo lo quieres hacer. Si optas por hacerlo mal, lo tienes muy fácil: solo hay que meter la ropa arrugada y como caiga dentro del tambor.

Si lo quieres hacer bien y aplicar una mentalidad eficiente, sigue leyendo. Lo más importante: nunca se debe llenar la lavadora como si fuera un agujero infinito.  Necesita espacio para que el tambor gire y para que el detergente haga sus efectos. A la hora de lavar tan malo es pasarse como no llegar.

Electrodomesticos responsable en la cocina¿Hay manchas de las importantes en alguna prenda? En estos casos lo mejor es tratarlas previamente para que la lavadora no tenga que hacer esfuerzos adicionales o para que, directamente, la prenda no salga sucia de nuevo. Siempre que se pueda, hay que abordar las manchas con un producto adecuado nada más producirse. Cuando se secan se incrustan en la ropa y todo se complica (hay que lavar muy caliente, etc…)

¿Y qué podemos contar de la división de la ropa? Hacerlo solo por colores es un poco anticuado. Por lo general, no prestamos la atención necesaria a la temperatura que necesita cada prenda; lo fácil es lavar todo en frío o a 30 grados, y así evitamos problemas. Cierto que lavar en frío ahorra mucha electricidad, pero es posible que alguna prenda necesite más temperatura para lavarse correctamente. Entonces, ¿qué es lo ideal? Los expertos lo tienen claro: separar por temperaturas y de esos montones separar después por colores. No olvidemos tampoco que -en la actualidad- hay decenas de marcas especializadas que venden productos con los que evitamos las transferencias de colores.

Por último: los grados de suciedad también influyen. Si metemos en una misma colada ropa muy sucia con otra que lo esté menos, pueden existir transferencias de suciedad y que el lavado no sirva para nada.

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