¿Cuánto consume un frigorífico americano?

Al final, tener controlada la factura de la luz no es tan complicado. Al menos en la parte que nos toca a los consumidores. Con una organización correcta y unos electrodomésticos modernos, se puede ahorrar mucho. Solo tienes que descubrir a los aliados más recomendables. Y para eso estoy yo, que te lo cuento en post como el que llega a continuación.

Ya sea por verlos en las películas, por su imponente capacidad o por su innegable belleza estética, el caso es que los frigoríficos americanos están de moda. Sus dos puertas, el dispensador de hielo y su tamaño son algunos atributos que no le hacen pasar precisamente desapercibido en una cocina.

También conocidos como frigoríficos ‘side by side’, los modelos americanos son un buen aliado si queremos tener a raya nuestro consumo de luz. Hay varios motivos que justifican su elección.  En primer lugar porque incorporan siempre el sistema NoFrost, una opción que es raro no encontrar ya en cualquier gama moderna. La segunda opción es más comercial: los fabricantes saben que este tipo de electrodomésticos son sus buques insignias, y por eso realizan ingentes esfuerzos en hacerlos más eficientes. Tal y como confirman desde Yumba, estos “han realizado grandes ajustes en aparatos A++ y A+++ . Son más caros, pero el ahorro energético lo compensa”.

Desde BSH Electrodomésticos España también confirman este extremo. Por ejemplo, en BOSCH son muy claros con las cifras de consumo que arrojan sus frigoríficos americanos: los etiquetados con A+ o A++ tienen un gasto anual que ronda la horquilla de los 54-68€. Con cifras como estas, es fácil controlar la factura de la luz y evitar cargos innecesarios.

Para Balay la cosa es parecida. Ellos lo tienen claro: “la capacidad no está reñida con el consumo”. De hecho, apuntan, “la eficiencia energética de los frigoríficos americanos, más grandes que los combinados, es máxima, de clase A+ o A++”.

Organización optimizada

Igual que sucede con cualquier frigorífico, no solo las características técnicas ayudan al ahorro energético. También la forma que tienes de interactuar con la nevera. Los ‘side by side’ tienen, como ya sabes, una gran capacidad de almacenamiento, perfecta para familias grandes o personas acostumbradas a realizar grandes compras. De cómo organices esas grandes compras dependerá también el funcionamiento óptimo del aparato. Y no lo olvides: organizar bien una nevera también es un tema que afecta a la limpieza y a la salud.

¿Qué debes tener en cuenta para organizar un frigorífico americano?

  • Cada cosa tiene su lugar. En su momento el tetris fue un pasatiempo ideal, pero ahora no es lo que se lleva. Con un frigorífico americano roza lo imposible quedarse sin sitio. Hay cajones de verdura, hueveras, compartimentos para enfriar latas, etc. Si existen, es por algo. Úsalos.
  • ¿Cuáles son los cajones más fríos? Los asignados a las verduras. De hecho esos cajones son la razón por la que una marca puede decir que vas a consumir verduras “como el primer día”. No solo la temperatura está regulada, también la humedad.
  • Los balcones de gran anchura son perfectos para las botellas, incluidas las de gran tamaño. Ubicarlas ahí supone no robar el sitio a otros elementos. Los balcones intermedios son perfectos para botes de mermelada o salsas, que forman parte de cualquier frigorífico.
  • Si tu frigorífico tiene un compartimento para medicamentos o cosmética, úsalo para ello. Suelen ser espacios con el frío adecuado y, posiblemente, cualquier cosa que no sea medicinas o cremas no se conservarán bien.
  • Con una colocación óptima todo es mejor: cada alimento recibe la cantidad de frío necesaria para su conservación. De esta forma, duran más y se evita el desperdicio de comida. No solo eso, el propio frigorífico lo notará en su rendimiento, ya que no necesitará redoblar esfuerzos para nada.

Depósito de agua o hielo

El dispensador de agua y hielo es otra seña de identidad de los frigoríficos americanos. Una prestación muy ‘de película’ que le otorga a la cocina un aire un tanto modernista que no suele verse en España. La primera ventaja de tener este dispensador es evidente: ya no tendrás que preocuparte nunca de volver a comprar bolsas de hielo o de rellenar esas (odiosas) cubiteras que siempre terminan estando vacías. Es por tanto, una prestación que también apuntala un poco más el aspecto higiénico del hogar.

Hasta hace un tiempo, tener esta prestación en casa suponía instalar el frigorífico cerca de una toma de agua y de un enchufe, lo cual era motivo de preocupación para muchos usuarios. Esa preocupación ya no existe. Depende del frigorífico que compres, claro. Ahora son muchas marcas las que ofrecen frigoríficos americanos con depósitos internos de agua que, por supuesto, debe rellenar cada usuario manualmente. Es, por tanto, la única preocupación que debes tener en la cabeza: saber cuándo es necesario volver a llenar el depósito.

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