¿Cuánto gastamos al lavar la ropa?

Concretar las cifras de consumo de un electrodoméstico sin tenerlo delante es, cuanto menos, complicado, por no decir imposible.

Cada lavadora es un mundo, y más teniendo en cuenta la cantidad de calificaciones energéticas y líneas de electrodomésticos que ofrecen los fabricantes. Pero hay algunos datos que sí conocemos: el 56% del consumo eléctrico de un hogar es culpa de los electrodomésticos y, de ese porcentaje concreto, un 11,8% se lo lleva la lavadora.

No es un dato definitivo porque hay muchas variables que influyen en el consumo final. A saber:

  • ¿Cuál es la eficiencia de mi lavadora? No es lo mismo la clase A+++ que la última de las calificaciones.
  • ¿A qué hora pongo la colada? En caso de tener contratadas tarifas de discriminación horaria, siempre habrá tramos del día que será más barato.
  • ¿A qué temperatura lavo la ropa? Puede parecer de perogrullo pero la decisión de lavar en frío o caliente influye directamente en el consumo, en la factura de la luz y en la vida útil de nuestra ropa.

Las tres anteriores son preguntas que nos hacen reflexionar y ahorrar en nuestras facturas. Pero primero debemos ser conscientes del consumo exacto de la lavadora. ¿Cómo podemos saber cuánto consume? Podemos optar por uno de estos tres caminos, o por todos:

  • Desenterrar el manual de instrucciones. O descargarlo de las webs de los fabricantes, que ofrecen espacios personales para registrar los electrodomésticos y tener acceso a este tipo de material en cualquier momento del día/año.
  • Consultar la etiqueta energética. En este caso, que hablamos de lavadora, la deberíamos haber encontrado bien visible en el frontal de la misma.
  • Comprar un medidor de energía y que dicte sentencia. Incluso hay modelos en los que podemos memorizar el precio de luz para hacer un cálculo exacto.

Consumo medio de las lavadoras

Hace ya un tiempo que Procon Ingenieros publicó y compartió una comparativa interesante al respecto de este tema. Sí, data del 2015, pero es muy gráfica y permite hacerse una idea bastante aproximada de lo que gastan las lavadoras modernas y las que ya están un poco más pasadas de años. Se confrontaron y midieron los consumos de una lavadora moderna (A+++) y otra con 10 años de servicio. Se optaron por programas muy similares y ‘protocolos’ bastante estándar: lavado, aclarado y centrifugado.

Toallas recien lavadasCon la lavadora de 10 años se optó por un programa de hora y media a 60 grados para sintéticos. Los autores dan las conclusiones: “la energía consumida es de 1077.86 Wh, con un coste aproximado antes de impuestos de 0.162€”. Con una lavadora A+++, usando un programa similar pero a 40 grados, los resultados fueron casi idénticos (costó unos 13 céntimos esa colada) pero hay una matización importante: “Aunque los datos de consumo son muy parecidos, el porcentaje de energía aportada en forma de calor es menor en una moderna lavadora“, cuentan de Procon Ingenieros. Una vez más, y ya van por lo menos dos, la temperatura tiene mucho que decir en el consumo de un electrodoméstico.

“El aporte de calor al agua supone un 78% del consumo total de energía del programa en caliente”

La temperatura del lavado influye en el gasto

Lavar en frío es muy importante. Es de hecho uno de los consejos más relevantes. Pero todo tiene matizaciones. Como bien apuntan desde diversos sectores especializados, lavar en frío es, junto a una buena dosificación del detergente, uno de los consejos que más dinero nos puede hacer ahorra con la lavadora. La razón es sencilla: el mayor esfuerzo energético de una lavadora llega calentando el agua. Y no es menos cierto que muchas de las coladas se pueden hacer a unos 30-40 grados.

Ojo, lavar el frío es una recomendación eficiente pero no hay que confundirlo con una obligación permanente. De hecho, se recomiendan lavados periódicos al máximo de la temperatura que aguanta una prenda para eliminar esas manchas o residuos rebeldes que no se van con el agua fría u otros seres que no son bienvenidos en nuestros tejidos.

La elección de la temperatura es, por tanto, fundamental. Incluso se habla de desterrar la práctica de la separación por colores para separar en dos montones por temperaturas: prendas que exigen agua fría y las de agua templada. Si queremos ser más papistas que el papa se pueden hacer otros sub-montones por colores. Pero lo cierto es que a lo que se debe prestar atención especial es a la temperatura del lavado que pone en las etiquetas de la ropa. Y no olvidarlo: si bien el lavado en frío es más eficiente, no siempre será el más adecuado para todas las prendas de nuestro armario.

Por cierto, que lavar en frío no es el único consejo para ser eficientes haciendo la colada 😉

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