¿Cuál es el electrodomestico que más consume?

En los 17 millones de viviendas habitadas que hay en nuestro país, los electrodomésticos son la segunda fuente de consumo energético.

Como no lo hemos desvelado arriba, lo hacemos aquí: el primer escalón de la clasificación es la calefacción. Pero tanto en calefacción como en el consumo de los electrodomésticos podemos ahorrar bastante dinero. Solo hay que saber hacerlo. De hecho, muchas veces basta con leer el manual de instrucciones.

Hace relativamente poco tiempo, el Instituto para la Diversificación de la Energía (IDEA), realizó el estudio más completo que se conoce hasta la fecha acerca del consumo energético en los hogares. De los datos que ofreció se confirma que este es el ranking de los electrodomésticos que más gastan en el hogar:

  1. Frigorífico: 662 kWh al año.
  2. Congelador: 563 kWh.
  3. Televisión: 263 kWh.
  4. Lavadora: 255 kWh.
  5. Secadora: 255 kWh.
  6. Lavavajillas: 246 kWh.

Es especialmente llamativo un dato concreto: el IDAE realizó para este estudio más de 9.000 entrevistas y más del 50% de los que contestaron a las preguntas afirmaron no saber la calificación energética de sus electrodomésticos. Por motivos así, en España seguimos sin ser conscientes del potencial que tienen las nuevas líneas de aparatos responsables, o seguimos sin poner freno al consumo fantasma, que supone un 2,2% de todo nuestro consumo. “Basta decir que es el mismo consumo anual del horno y mucho más que el del ordenador”, resaltan desde la OCU al respecto.

La verdad del consumo del frigorífico

La nevera es uno de los frigoríficos que más consume en casa. Es lógico: pasa prácticamente toda su vida conectada a la red. Con suerte, lo apagamos alguna vez que nos vamos muchos días de casa. A diferencia de otros aparatos, el frigorífico no tiene picos de consumo, aunque se aprecia mayor uso en las horas que coinciden con el desayuno, comida y cena. La buena noticia, hablando de su consumo, es que hoy se puede adquirir frigoríficos de eficiencia A+++, que ahorran cantidades importantes de dinero sin reparar en la calidad de la conservación. Es más, la mejoran ostensiblemente.

tecnico arreglando una neveraUsarlo de forma correcta es fundamental, y muy sencillo. Todo comienza por colocar la nevera en su sitio ideal, lejos de fuentes de calor y con suficiente espacio para respirar. No lo tenemos en cuenta, pero esa parte tan fea (la trasera) es casi la más importante de todo su esqueleto. Si algo falla en la parte trasera, es posible que lo paguemos caro en reparaciones o en las facturas de la luz.

¿Cómo ahorrar usando bien la nevera?

  • Comprad uno de clase A o superior. El desembolso que se hace en el momento de la adquisición se compensa de sobre durante la vida útil.
  • El problema de la escarcha debería estar solucionado con un frigorífico no frost. En caso contrario, no dejéis que está casa supere los tres milímetros.
  • Los alimentos se deben guardar, a ser posible, una vez templados o fríos. Guardarlos muy calientes atenta contra el buen uso de este electrodoméstico.
  • Ordenar con criterio. Se suele utilizar la técnica del hueco, y al final lo único que hacemos es perjudicar las corrientes de frío.
  • La elección de la temperatura debe estar dentro de los parámetros recomendados y, como siempre decimos, ojo a las aperturas gratuitas de puertas.

Medidas para bajar el consumo

Lo primero que debemos hacer es ser conscientes de que un aparato apagado pero enchufado a la luz sigue consumiendo. El llamado ‘consumo vampiro’ se lleva 231 kWh anualmente que, como ya hemos dicho, puede ser el consumo de un horno. Por otro lado, hay electrodomésticos como las campanas o las propias neveras que usan bombillas en su interior. El consumo de ambos por esta vía se puede reducir de forma evidente usando bombillas led. Siemens, por ejemplo, cuenta con iluminación ‘ecoLight’, que consume 10 veces menos energía y dura hasta 10 veces más que una iluminación convencional.

Otros consejos para ahorrar con vuestros electrodomésticos:

  • Comprar lavadoras con etiquetas Energy Star. Además, se deben elegir bien los programas, ya que cada colada puede ser diferente. Muchas lavadoras ya usan de forma automática el detergente, e incluso detecta el nivel de suciedad para usar solo el agua y la energía necesaria.
  • El lavavajillas se debe utilizar a plena carga, o al menos con el programa corto si no hemos conseguido llenarlo. Por supuesto, las varillas tienen que estar limpias y obviar el proceso de prelavado a mano. Si abusamos del detergente, la vajilla sale sucia y hay que repetir el lavado.
  • La secadora es una buena aliada, sobre todo en climas muy húmedos. Si nos lo podemos permitir, está bien utilizar la luz sola para secar. No obstante, con una buena elección de programas podemos tener nuestra prenda favorita seca en poco rato, y además ahorrarnos el proceso de plancha con el programa antiarrugas.
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