¿Existen las vitrocerámicas de bajo consumo?

Un día llegó a nuestra casa una forma de cocinar sin fuego. Eras las vitrocerámicas, ese sistema seguro y limpio que nos deslumbró. Pero, hoy en día, tienen un DURO RIVAL que batir. La inducción es uno de los sistemas más potentes y puede que la revolución más importante de las cocinas de su siglo.

Desde hace tiempo conviven en el mercado las placas vitrocerámicas tradicionales y las de inducción. Por fuera parecen lo mismo, pero si las abrimos por la mitad veríamos que no, que estamos ante dos conceptos completamente diferentes. Dejando los tecnicismos más puros a un lado, podríamos decir que las vitrocerámicas de bajo consumo son las placas de inducción. Lo podemos decir nosotros y lo dicen todos los expertos en la materia.

La aparición de las vitrocerámicas fue toda la revolución. ¿Cocinar sin fuego?, por fin era posible. Los tradicionales quemadores y las pesadas bombonas de butano podían quedar en el pasado. De esta forma, en nuestras cocinas se instaló un sistema cómodo, limpio y –sobre todo- económico de elaborar nuestros platos.

¿Cómo funcionan? Las vitrocerámicas calientan nuestra comida con la ayuda de una resistencia. Pero antes de calentar la comida calientan el cristal, y realmente calientan todo lo que pongas a su alrededor. En España hemos tenido el gusto de conocer varios tipos de vitrocerámicas, aunque terminó por imponerse un modelo concreto. Disfrutamos de las radiantes, que se han quedado anticuadas; después comprobamos la efectividad de las halógenas, que calientan mediante focos del mismo nombre y emiten calor casi al momento de ser encendidas. Pero llegaron las vitrocerámicas Hi-light (o placas rápidas) y se quedaron con nosotros. Con sus resistencias onduladas son las más habituales por su eficiencia en comparación con el resto.

Eficiencia energética de las placas de cocina

El problema de las placas vitrocerámicas es que la inducción les ha comido la tostada. A día de hoy, las ventajas de las ‘vitros’ se quedan en una pequeña lista:

  • Es cierto que se imponen en comodidad, porque aceptan cualquier tipo de menaje.
  • Se puede aprovechar el calor residual, que sirve para mantener la comida caliente.
  • El precio no se puede ignorar. Las vitrocerámicas siguen siendo más baratas que la inducción.

Placa de inducciónPara ahorrar energía con una placa vitrocerámica, el mejor camino es optar por recipientes con el mismo diámetro de la zona de cocción. Además, hay que centrar bien el menaje en el fuego y siempre que podamos tapar las ollas y sartenes para reducir sustancialmente el tiempo de cocción.

La comodidad de cocinar con cualquier olla y el precio se han quedado casi con las únicas ventajas destacables, que lo son. Es cierto que en las placas de inducción no vale cualquier olla y que la inversión inicial es alta pero lo que es más cierto es que las verdaderas vitrocerámicas de bajo consumo son las placas de inducción. Calientan la comida mucho antes, porque lo hacen sin intermediarios: el calor va directo de la placa al recipiente, acortando sensiblemente los tiempos. Son más fáciles de limpiar y mucho más seguras, puesto que solo queman a las ollas.

Tres datos ‘picaditos’ de las placas de inducción:

  • Consiguen llegar al punto de ebullición consumiendo un 30% menos de energía.
  • Las vitrocerámicas necesitan un 50% más de tiempo para muchas tareas. Algunas tan simples como hervir agua.
  • En comparación con una vitrocerámica, las placas de inducción pueden generar un ahorro de hasta 270€ a lo largo de su vida útil.

La limpieza de las placas, fundamental

“Son muy fáciles de limpiar: basta pasar un paño húmedo”, dicen desde la Organización de Consumidores (OCU). Tienen razón, pero el correcto funcionamiento de una placa de cocina también depende de una limpieza adecuada. Además de un paño húmedo, los fabricantes recomiendan utilizar con asiduidad productos de limpieza específicos y utilizar el rascador de vidrio para eliminar alimentos derramados, “sobre todo los de alto contenido de azúcar”, indican desde Siemens.

Para evitar problemas con la superficie y tener que limpiar menos, hay que evitar caer en la tentación de usarla como encimera. Encima de una placa de cocina (vitrocerámica o de inducción) no se manipulan alimentos. En este sentido, hay que tener cuidado con los fondos rugosos de ollas y sartenes, ya que también pueden rallar la placa. A la hora de la pura limpieza, “no es válido cualquier producto desengrasante o jabonoso. Hay productos específicos para este tipo de placas. Cíñete a ellos”, nos recuerdan desde el blog de El Corte Inglés.

“¡En el caso de las vitrocerámicas hay que esperar a que la placa se haya enfriado!”

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