Frigos de bajo consumo

Todo lo bueno que tienen estos modelos, condensados lo más posible en un solo post (aunque nos hemos dejado cosas, claro).

Hay un consejo que queremos darte: si te vas a comprar un frigorífico nuevo, que sea de bajo consumo. Posiblemente dentro de un tiempo agradezcas que un día te lo dijeran, sobre todo cuando contemples los datos de consumo eléctrico, y sus correspondientes facturas, y veas que es una realidad, que ambas cosas han descendido. Eso sí, solo ocurrirá si usas el frigorífico de bajo consumo con unos criterios eficientes, sino todo dará igual.

Apostar por la eficiencia energética solo tiene ventajas, o al menos esa es la valoración general de los que más entienden del tema. Lo bueno de exigir a los fabricantes este tipo de electrodomésticos es que se ha conseguido llenar el mercado de frigoríficos eficientes, y también de una altísima calidad. Porque al final la eficiencia consistía en mejorar, y eso implica todos los aspectos posibles. Hay muchas mejoras asociadas a este aspecto tan amplio:

  • Uno de los primeros objetivos fueron las luces del interior. Se fulminaron las bombillas incandescentes y se pasó a la eficiencia de los LEDS, que no solo consumen menos energía, sino que además en muchos casos te durarán lo mismo que el propio frigorífico.
  • Ordenar los alimentos correctamente es fundamental para que la nevera consuma la luz indispensable. Por eso, los modelos más actuales apuestan por un espacio completamente remodelado y muy flexible para que almacenar alimentos no sea un problema. Todo tiene su espacio, e incluso dentro del propio frigorífico se pueden encontrar tecnologías específicas de conservación para alimentos frescos o incluso latas.

Ideales para mantener bien los alimentos

Estamos convencidos de que en el mundo de los electrodomésticos no existe el mejor modelo en términos absolutos. Hay ‘un mejor modelo’ para cada persona o cada hogar. Las manos que escriben este artículo, por ejemplo, no tienen la necesidad de instalar en su casa un combi de grandes dimensiones y, mucho menos, algo superior en cuanto a capacidad. Con un frigororífico de dos puertas sobra capacidad en este caso. Esta aclaración es muy importante: el consumo de un frigorífico también dependerá de tu elección. Es clave elegir un modelo que se ajuste a tus necesidades. Si almacenas mucha comida puedes pensar en un americano o incluso en instalar juntos un frigorífico y un congelador de una puerta. Si eres una persona sola y escoges estas opciones, lo más probable es que nunca llenes la nevera y estés perdiendo dinero. Ojo, puede haber de todo.

Lo importante, opta siempre que puedas por los frigoríficos de clase A. Dentro de ese rango ya estás haciendo una buena elección. Si añades + junto a la A, mejor todavía. Es decir, un A+ siempre será mejor, un A++ es una gran decisión y un A+++ es el sobresaliente del bajo consumo. Al menos hasta la fecha. Y es que muchos fabricantes ya han conseguido dar a a luz modelos de frigoríficos que siendo A+++ consumen un 20 o 30% menos que los requirimientos que exigen esa certificación.

Ahorra cada día

Evidentemente, cada marca determina cómo fabricar sus frigoríficos para darle al usuario la mejor herramienta de ahorro posible. Pero hay una prestación concreta, que ya hemos adelantado en los inicio del post, en la que prácticamente todas hacen hincapié, desarrollando tecnologías específicas. Hablamos de la capacidad de almacenamiento, y la forma en que se pueden guardar los alimentos en el interior. Este aspecto ha pasado desapercibido mucho tiempo pero es un asunto capital. Si los alimentos no se ordenan correctamente las corrientes de refrigeración no tienen capacidad para circular, lo que provoca un aumento del consumo del aparato.

Teniendo en cuenta que, como usuarios, siempre hemos apostado por organizar los alimentos ‘al hueco’, con el consiguiente problema de espacio, lo mejor que podían hacer los fabricantes era tirar por la calle de en medio y ofrecer una alternativa fiable y concreta para solucionar este problema.

Ahora, existen diferentes tecnologías de conservación que cada marca bautiza como quiere (faltaría más) pero que en esencia representan lo mismo: la clara intención de que el cliente tenga claro dónde va cada cosa. Para los alimentos frescos, que al final son los que mejor conservación necesitan, existen cajones VitaFresh (Bosch), ExtraFresh (Balay) o Fresh Converter (LG) cuya misión no es otra que garantizan la conservación óptima de frutas, verduras, carnes o pescados el doble y/o el triple de tiempo.

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