¿Gasta mucho una inducción?

Durante decenas de años, las placas de gas fueron las reinas de las cocinas. No tenían rival, básicamente porque las placas eléctricas tardaron en pisarles los talones. A pesar de ello, el gas sigue siendo la opción preferida por muchos profesionales de la cocina, así que años después todavía tendrá algo que decir, supongo. Pero llegaron las vitrocerámicas, cambiaron nuestra forma de cocinar y cuando ya pensábamos que eran lo mejor que le había pasado a la cocina desde el frigorífico, Balay nos ofreció la primera placa de inducción para uso doméstico. Y claro, con todos estos componentes en liza, surgió el debate: ¿vitro o inducción? La batalla estaba y está servida.

¿Cuál es la mejor opción para ti? Pues sin conocerte de nada no te puedo dar una respuesta. Lo cierto es que no existe un electrodoméstico “mejor” por decreto para una persona. Existen aparatos que se adaptan en mayor o medida a la persona que va utilizarlos. Incluso las elecciones se pueden guiar por preferencias personales. Nada lo impide. Si eres un romántico de la cocina que quiere preparar sus potajes a fuego lento como se ha hecho toda la vida, pues igual nunca tendrás que librarte de tu placa de gas.

La verdad sobre las placas

La batalla entre vitro o inducción se ha librado en muchos terrenos de juego. Se ha escrito hasta la saciedad acerca de cada una de las opciones y se ha intentado sentar catedra sobre qué opción es la mejor, cuando la única conclusión potable a la que se puede llegar es que no existe una verdad universal al respecto. Antes de explicarte por qué digo, paso contarte algunas ventajas de cada una de las placas en cuestión:

  • Con las vitrocerámicas se puede utilizar con cualquier tipo de menaje. La inducción no, que requiere de ollas y sartenes ferromagnéticas.
  • La seguridad es notable en ambas opciones. La vitrocerámicas han mejorado mucho en este aspecto y solo calientan en el área roja. Además, gracias al marcador de calor residual las quemaduras accidentales se han reducido bastante. No obstante, en este terreno las placas de inducción tienen las de ganar, porque lo único que calientan son los recipientes adecuados. A todo lo demás, prácticamente lo ignora.
  • Pero hay otra variable a tener en cuenta: el precio. Las vitrocerámicas son notablemente más asequibles que sus ‘rivales’. No todo el mundo puede pagar lo que cuesta una placa de inducción.

Entonces, ¿cuál es la mejor opción? Insisto de nuevo: depende. Por mucho menos de lo que cuesta una placa de inducción puedes equipar tu cocina, por ejemplo, con la vitrocerámica PKD751FP1E de Bosch, que cumple a la perfección con sus prestaciones (y zona gigante de 32 cm) y no te obliga a cambiar de menaje en el caso de que no lo tuvieras adaptado. Es decir, puede que sea la opción más adecuada para presupuestos ajustados.

En cambio, las placas de inducción son mucho más veloces, perfectas para los que no tienen mucho tiempo diario para dedicar a la cocina. Sencillamente, deben plantearte los pros y los contras para tu caso particular.

Vitro o inducción, qué consume más

Pues, lamentándolo mucho por las vitrocerámicas, que han ofrecido muchos años de leal servicio a la cocina, me temo que las placas de inducción le ganan por la mano en este terreno también. Placas como la 3EB969AU de Balay (en un gris muy atractivo, por cierto), que como he dicho ya fue la primera marca en lanzar una al mercado, son muchísimo más eficientes y gastan menos energía fudamentalmente por dos razones:

  • Porque el tiempo de precalentamiento se reduce a la mitad en comparación con las vitros.
  • Porque el 75% de la energía que produce una placa de inducción la utiliza en producir calor, que va directamente al recipiente. Esta cifra no llega ni al 50% en el caso contrario. Además, con el funcionamiento de las vitrocerámicas primero se calienta el cristal y luego la energía se traslada al recipiente. Así que el proceso de cocción es más largo.

La mejor demostración de que ambos casos son verídicos se pueden comprobar con el día a día. Si utilizas una placa de inducción, por ejemplo, te darás cuenta de que no puedes esperar a que se caliente la sartén para ir preparando cosas. Lo tendrás que tener todo en orden al momento de encender la placa, porque el calor es prácticamente instantáneo. Si has llegado hasta aquí, es posible que te preguntes por la mención a la etiqueta energética como fuente para aclarar todavía más estos conceptos. Pues bien, no la busques porque no es obligatoria para las placas de cocina.

¿Has probado una placa de inducción? ¿Con cuál de los dos tipos te quedarías para tu cocina?

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