El gasto energético de la cocina

Si andas buscando por la red los mejores consejos para ahorrar energía mientras cocinas, has llegado al lugar indicado. Nos encanta recopilar, analizar y explicar los mejores caminos para que las facturas de la luz no se te disparen y, de paso, seas un poco más ecológico con el mundo que te rodea. ¿Te apuntas?

Tenemos una cosa que contarte: solo en la cocina se concentran casi todos los electrodomésticos más consumidores que hay en tu casa. Pero, ¡atención! tenemos otra cosa que decir: existen infinidad de trucos para ahorrar energía allí donde se gestionan las recetas de tu casa.

“Si lo que quieres es ahorrar energía cuando cocinas, utiliza en primer lugar el microondas, en segundo lugar, la olla de presión y, en tercer y último lugar, el horno, ya que este electrodoméstico consume mucho”, aseguran desde Endesa. No es un mal resumen, aunque para tener controlado el gasto energético de tu cocina es posible que necesites hacer algunas cosas más.

Lo primero que debes saber es que el frigorífico, la lavadora y la secadora son los electrodomésticos que más consumo energético generan. Es importante saber cómo los usamos para gestionar mejor su uso. No es una tarea complicada. Y valga un ejemplo para justificar estas últimas palabras: solo con reducir el número de veces que abres la puerta del frigorífico estás ayudando a gastar menos.

Pasan los años, y a pesar de que en el mercado sobran electrodomésticos eficientes, el mal uso de los mismos sigue siendo una de las razones principales por las que no consigues ahorrar algunos euros en la factura de la luz.

Cocinar es gastar

No estamos descubriendo nada que no supieras, esperamos. A no ser que tengas equipada tu casa con placas solares o compres cada día de tu vida la comida preparada, cada vez que enciendes una placa de cocina estás consumiendo recursos. No obstante, el consumo de cada familia o cada persona es un mundo. Por ello, la elección de las placas es fundamental:  “Puede que la vitrocerámica sea más barata y rápida de instalar que la placa de gas, pero también es la más ineficiente por su elevada pérdida de calor residual. Te guste o no, la mejor opción de cara al ahorro es el gas. Si prefieres una placa eléctrica, escoge la de inducción”, explican desde Gas Natural Fenosa.

Como ya hemos explicado en otros artículos del blog, la placa de inducción es una de las mejores elecciones que puedes hacer para tener controlado el consumo de tu cocina. “Con inducción el tiempo de cocción se reduce hasta un 40%”, aseguran estas mismas fuentes.

Ahorrar luz entre fogones no es, ni mucho menos, una quimera. Te hayas animado o no a tener una placa de inducción, recuerda que cualquier método de cocción requiere unos protocolos. Por ejemplo, elige bien el menaje de la cocina. Tendemos a pensar que todo lo grande es lo bueno, y en el caso de la cocina la clave es elegir recipientes que se ajusten a la perfección al quemador. Y, aunque te parezca una tontería, usa las tapas, que existen para algo.

Aprende a gastar menos

¿Lector asiduo de este blog? Si la respuesta es afirmativa seguro que conoces las ventajas del calor residual. Si todavía no has descubierto su magia, toma nota:

  • El calor residual es la mejor forma que tenemos de seguir calentando comida sin tener el fuego o el horno encendidos. Los últimos 5 minutos, por ejemplo. Con el calor sobrante se puede rematar perfectamente un montón de recetas.
  • Es especialmente interesante para el horno. Pero si quieres usarlo, olvida lo de abrir las puertas del horno cada vez que quieras ver el plato. Se pierden hasta 30 grados por el camino.
  • Con el calor residual se pueden mantener platos calientes, recalentar tuppers o calentar, por ejemplo, pan.

consumo de electrodomesticos

El calor residual es solo una de las formas que nos ofrece nuestra cocina para ahorrar. Otra muy interesante es el microondas, que según Fintonic “no se utiliza en España tanto como se debería”. “Es muy recomendable que lo utilices para cocinar y no solo para calentar alimentos”, aseguran desde esta app de ahorro.

¿Sabes el nombre del resto de electrodomésticos que te pueden ayudar en la tarea del ahorro? El lavavajillas, por ejemplo, es mucho más eficiente que los lavados a mano de toda la vida. Solo tienes que usarlo lleno, optar por los programas ECO u olvidarte de una vez por todas ese prelavado que le haces a los platos antes de meterlos a la máquina.

¿Y la lavadora?

Pues con la lavadora sucede algo parecido al lavavajillas. Es un electrodoméstico que para funcionar necesita un elemento imprescindible: agua. Pero si usamos temperaturas razonables ya estamos contribuyendo a tener el gasto bajo control. Usa los programas de alta temperatura solo cuando sea necesario (sábanas o toallas) y elige bien la cantidad de detergente que vas a usar. Igual que con las tapas de las ollas, el detergente parece una tontería, pero es fundamental para que la lavadora no gaste más agua procesando más espuma de la que puede gestionar. Además, con una elección correcta del detergente evitas que la ropa salga con restos de suciedad y tengas que volver a poner la colada.

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