Gestión inteligente de la energía

Conocer cuánta energía consumimos y cómo la gastamos es fundamental. Pero también lo es gestionar ese gasto y ese consumo de una manera inteligente. Gracias a los sistema domóticos de gestión, podemos conseguir hogares interconectados e inteligentes, capaces de ahorrar dinero y recursos.

Hace no mucho tiempo, hablar de la gestión inteligente de nuestros hogares y edificios sonaba a ciencia ficción. Pero ese tiempo ya lo hemos consumido. Ese futuro ya está en nuestras manos. La frase que voy a enunciar no es nueva por aquí: ser eficiente, ecológico y responsable no es una cuestión puntual, es una actitud. Sabedores de que la energía que consuminos proviene, en su mayoría, de fuentes finitas y de que toda producción de energía tiene sus consecuencias no es raro que el hombre haya dado un paso adelante para lo que entendemos como la gestión responsable de la energía.

La gestión inteligente de la energía es un concepto que debemos tener ya asociado. Una buena gestión de estos recursos supone, en la mayoría de los casos, reducir de forma importante los gastos en electricidad, agua y combustibles. “Una gestión inteligente de la energía podría permitir a un hogar reducir la potencia contratada, reducir el coste de la energía que consume y utilizar de forma más eficiente los electrodomésticos, para así ahorrar energía y por lo tanto dinero”, señalan desde el Instituto Valenciano de la Edificación

Gestion de los costes y recursos energéticos

Si hablamos de la gestión inteligente de la energía hay que hablar de un concepto clave: la domótica. Es una herramienta clave para los hogares y los edificios del siglo XXI. Si nos estamos preguntando por qué, aquí van unos cuantos argumentos de peso:

  • La domótica es sinónimo de ahorro energético: gracias a esta tecnología se puede gestionar de forma inteligente la iluminación, la climatización, un sistema de riego o los propios electrodomésticos.
  • Aprovechamiento de los recursos naturales, “utilizando las tarifas horarias de menor coste, y reduciendo así, la factura energética”, tal y como señalan desde la Asociación Española de Domótica e Inmótica (CEDOM).
  • Monitorización de consumos para saber de qué forma gastamos la energía que consumimos y así poder adoptar costumbres y rutinas más eficientes y responsables.

Con el paso de los años, la domótica será algo de nuestro día a día. Mientras tanto, realiza incursiones cada vez más consistentes en el panorama actual. De hecho, se ha constatado que la oferta domótica de hoy en día es mucho mayor y de mejor calidad. Una afirmación obvia teniendo en cuenta los avances tecnológicos. Pero la domótica no solo contibuye a la gestión inteligente de la energía, y por lo tanto al ahorro, contribuye además a aumentar la calidad de vida de las personas, con viviendas más funcionales en las que se pueden desarrollar “facetas domésticas, profesionales,  y  de  ocio  bajo  un  mismo techo”, nos cuentan desde el IDAE.

¿Eficiencia económica?

consola domoticaDesde el teléfono móvil, desde una pantalla de ordenador, un mando a distancia o una consola, cualquier persona puede gestionar racionalmente los diferentes dispositivos de una casa (de un edificio entero, incluso). Gracias a este tipo de gestión podemos controlar en todo momento nuestro consumo eléctrico y adaptarlo a nuestras necesidades. Por ejemplo, nos facilita en gran medida la adaptación a las franjas horarios donde la electricidad es más barata. Por otro lado, detecta funcionamientos erróneos de los equipos de nuestro hogar y nos permite corregir pautas de comportamiento en lo que a nuestro consumo eléctrico se refiere.

¿Cómo nos permite la domótica ser más eficientes?

  • Adapta los níveles lumínicos a la necesidad del momento o a la presencia de personas. Puede controlar persianas y cortinas para abrirlas y cerrarlas en el momento óptimo y programar el encedido/apagado automático de luces interiores y exteriores para evitar dejarlas encencidas o consumir luz artificial en horas de sol.
  • Gracias a la domótica se puede adaptar la temperatura de nuestra casa en función de franjas horarias, presencia de personas o zonas de la propia vivienda.
  • Electrodomésticos: gracias a esta tecnología podemos tener a raya a los vampiros eléctricos (aparatos en modo de espera), programar los electrodomésticos para que funcionen en las franjas de discriminación horaria y programar también la desconexión de lo que se entiende como circuitos eléctricos no priori­tarios para no alcanzar la potencia contratada.

Lo mejor de la domótica es que pone este tipo de tecnología al servicio de cualquier vivienda. “Actualmente, existen en el mercado diversos sistemas domóticos fácilmente  instalables en cualquier tipo de vivienda”, aseguran desde el CEDOM. La ecuación es sencilla: la domótica por la tecnología a nuestro servicio, una tecología que queremos destinar, en este caso, a gestionar mejor los recursos de que disponemos. Evidentemente, si queremos hacer una incursión por el mundo de la domótica tendremos que recurrir a personal especializado. Ellos son los que están preparados para evaluar nuestras necesidades y plantear soluciones a medida, que sirvan para satisfacer las necesidades concretas de cada vivienda y cada usuario.

“Un sistema domótico en casa se puede conseguir un ahorro del 25 o 30 por ciento en el consumo energético” (EnNaranja.com)

 

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