Hornos de bajo consumo

¿Qué podemos esperar de un electrodoméstico eficiente? ¿se puede hornear por poco dinero?¿Y que pasa si hablamos de hornos y pirólisis? Con ésta función ya nos asustamos del todo, Balay te explica en qué consiste. 

Aún así, cualquier ser humano que se tenga que enfrentar a ella lo desea: pocos se resisten a la buena tentación de ahorrar en la factura de la luz. Pero hay un detalle que a veces se escapa a la hora de gestionar estos asuntos: para ahorrar hay que conocer. Es imposible adoptar este tipo de actitudes si no conocemos qué puntos del hogar se prestan al ahorro y cómo podemos usar nuestros aparatos eléctricos de forma responsable. Una vez que conocemos cómo ahorrar con frigoríficos responsables es el momento de hablar de otro actor importante en la cocina: los hornos.

El horno eléctrico es el responsable del 8,3% del consumo eléctrico de una casa. Aclaramos el concepto ‘eléctrico’ porque hoy en día todavía es posible disponer de un horno de gas, e incluso de un horno de leña, que se ven poco pero todavía existen en pequeñas poblaciones de nuestro país. Saber cuánto consume un horno no es complicado si disponemos del manual del fabricante o de la etiqueta energética, en caso de que sea un aparato de reciente adquisición.

¿Cómo se debe usar un horno para ahorrar luz? Vamos al lío:

  • En líneas generales hay que grabarse a fuego, nunca mejor dicho, que el horno debe estar limpio de grasas para que funcione de forma óptima. Un consejo que se puede extrapolar casi a cualquier electrodoméstico. Sucios consumen más energía.
  • Hornos de convección: son los adecuados si lo que pretendemos es ahorrar luz. Gracias a su forma distribuyen mejor el calor favoreciendo el ahorro de tiempo y dinero.
  • ¡Hay que usar el reloj!: cuando horneamos algo durante mucho tiempo es fácil que hagamos otras cosas a la vez. Por lo tanto, es fácil que se nos olvide que tenemos algo en el horno y lo dejemos encendido más tiempo del necesario poniendo en serio riesgo nuestra comida y la salud de nuestra cuenta corriente.
  • Hornear grandes cantidades: encender el horno para cocinar platos pequeños es un suicidio económico. Es mucho más rentable cocinar grandes cantidades y congelar después.

Programas ecológicos

Aquellos que decidan utilizar en su casa un horno eléctrico, que es el que afecta de forma directa al consumo energético, tendrán que ser ávidos observadores para valorar la información que ofrece la etiqueta energética. Comparar las clases de eficiencia es fundamental para acabar eligiendo un horno de bajo consumo; también son muy importantes las medidas del horno en cuestión, ya que hay un horno para cada cocina. Todo dependerá del grado de uso que vayamos a hacer del electrodoméstico y de la cantidad de personas para las que se cocine cada vez que se enciende. Para personas que viven solas, los hornos compactos pueden ser una solución ideal: consumen los justo y ofrecen las mismas prestaciones en un espacio reducido.

Para hablar de un horno responsable se debe focalizar bien la atención en el consumo por ciclo. En el caso que nos ocupa, seguimos hablando de hornos eléctricos, en la etiqueta de eficiencia se refleja en kWh/ciclo. No se trata de un dato baladí: “una variación de un par de KWh podría terminar siendo un ahorro (o gasto) de varios cientos de euros”, sostienen de Ecogator.

Actualmente también se puede encontrar hornos con programas ecológicos. Una de las marcas que apuesta fuerte por ello es Balay, que en su web presume sin rodeos de fabricar los hornos que menos consumen del mundo. En muchos de ellos han incorporado el ‘Modo ECO’, que sirve para repartir de forma uniforme el calor generado “para optimizar al máximo el uso de la energía, evitando consumos innecesarios y consiguiendo un importante ahorro”.

Limpieza para ahorrar

Con un horno de bajo consumo no solo se puede ahorrar cocinando, también cuando llega el momento de limpiarlo. Actualmente es complicado no conocer la pirolisis, puesto que es el sistema de autolimpieza de hornos que más publicidad ha tenido durante los últimos años. El mismísimo Karlos Arguiñano se ocupó de que toda España la conociéramos. La pirolisis es tan sencilla como llevar el horno a 500º para que toda la suciedad del interior se convierta en cenizas; cuando esto ocurre solo hay que usar un trapo húmedo para dar el toque de gracia. Es barata (0,49€ cada vez que la usamos) y se puede dejar programada para realizarla a cualquier hora, incluidos los periodos de discriminación horaria.

Además de la pirolisis, la Aqualisis es otro asistente de limpieza muy recomendable de conocer. Dejaremos que en este caso lo expliquen los profesionales:

¡Bonus eficiente!

No es necesario que dejemos de utilizar nuestro horno para conseguir un ahorro en las facturas de la luz, pero sí que podemos reducir las horas de uso del mismo siguiendo algunos consejos que hemos encontrado en diferentes esquinas de la red.

  • Gratinar en microondas: este electrodoméstico consume un 70% menos que un horno, por lo que es un gran aliado para darle un respiro al hermano mayor y confiar en el pequeño.
  • Usando el vapor: los hornos con aporte de vapor no se han popularizado de la nada. Cocinar al vapor es muy sano y se obtienen resultados magníficos.
  • ¿Una tarta fría?: seguro que en vuestro muro de Facebook ya habéis visto alguno de los videos que enseñan a degustar una tarta sin necesidad de horno. Son muy sencillas y solo necesitan un puñado de minutos dentro del frigorífico.
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