Hornos que gastan poco

Si no sabes que es lo que se cuece en el inmenso mundo del ahorro con los hornos, has llegado al punto adecuado. Bienvenido.

¿Alguna vez has comprado un horno? El que escribe estas líneas tiene que reconocer que no, nunca me he enfrentado a tal elección. Y eso que el horno es uno de los electrodomésticos más míticos de la cocina, aunque no está en el medallero de los más consumidores de energía. No supera, por ejemplo, al frigorífico, pero como sucede con todos los aparatos que trabajan con calor hay que tenerlo controlado.

Nunca me he enfrentado a la compra de un horno nuevo, pero sí que he hablado con muchos expertos que me han contado cómo conseguir un ahorro considerable en mis facturas gracias a los Etiqueta energética que marcan la diferencia con un horno.

Pequeño tamaño

Lo primero que debemos saber es que la industria del electrodomésticos le ha dado un vuelco espectacular a las prestaciones de los hornos. Desde los convencionales hasta los de aporte de vapor, pasando por los que se limpian solo con pirolisis o Aqualisis. El mundo de los hornos ya no es tan sencillo.

Antes de nada, todo el que quiera un horno debe detenerse en el tamaño, que comoSuciedad dentro de un horno todo en la cocina es muy importante. Hoy en día existen gamas de hornos compactos, de menos de 60 cm de ancho, que son perfectos para cocinas con poco espacio o para personas solas, o con poca gente en casa. Los hornos compactos solo son en tamaño porque en el resto de características presentan las mismas prestaciones avanzadas que sus hermanos mayores.

Tanto los compactos como lo de tamaño tradicional están acogidos a los rigores de la etiqueta energética. Un horno de clase A consume hasta un 60% menos de energía que uno de clase G, que ya se han convertido casi en un sacrilegio tenerlos en casa. Tengamos el modelo que tengamos, no pequemos de novatos con las puertas: cada vez que estamos cocinando algo y abrimos la puerta sin necesidad se pierde por el camino un 20% de la energía acumulada.

Programas eficientes

Dar un paseo por los catálogos de los fabricantes es darse cuenta del salto de calidad que han dado los hornos. Si todavía no lo habéis hecho os recomiendo disfrutar de la belleza estética de la Serie Cristal de Balay, que están disponibles en varios colores y, lo mejor de todo, se coordinan a la perfección con el resto de electrodomésticos de la cocina. Pero sus combinaciones no acaban ahí: varios modelos combinan la potencia de las microondas con todas las prestaciones de un horno tradicional, dejando en la mínima expresión el tiempo necesario para cocinar tus recetas favoritas.

Llegados a este punto, lo más conveniente es dar los tradicionales tips para conseguir un uso eficiente de nuestro horno:

  1. Si puedes, hazte con un horno que tenga la función Modo ECO. Es una prestación muy presente en las lavadoras y lavavajillas que en los hornos se utiliza de otra manera pero con un mismo objetivo. Por seguir con los ejemplos de Balay, ellos mismos explican en qué consiste: “El calor generado se reparte de forma uniforme en el interior del horno para optimizar al máximo el uso de la energía”, relatan en su página web.
  2. Respeta los tiempos: los hornos y las recetas saben lo que necesitan el uno del otro. Si una receta no indica precalentado, no lo hagas. Y si lo pide no te pases, con solo 10 minutos tendrás lo que necesitas. De la misma forma, destierra el mito de cocinarlo todo a 250º, que no sirve para otra cosa que no sea derrochar energía. Siempre hay que respetar los tiempos que exige la receta, por el bien de nuestra factura eléctrica y del plato que nos queremos llevar a la boca.
  3. Seguro que no conoces la magia de hornear varios platos a la vez, ni el mágico proceder del calor residual. Yo tenía un compañero de piso que usaba el calor residual del agua hirviendo para hacer huevos duros. Eso sí que es una mentalidad eficiente. Tienes que ser consciente de que la capacidad de tu horno te permite tener dos platos dentro. Por otro lado, tarda bastante en enfriarse y ese calor no tiene que perderse; hay infinidad de recetas que puedes hacer con ese golpe de calor final, o simplemente dejar la puerta del horno abierta y disfrutar de un aporte de calefacción extra a costa de tu menú diario.
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