La placa de inducción es un 50% más rápida que la placa vitrocerámica

Les han hecho batirse en duelo en varias ocasiones y diferentes terrenos de juegos y el resultado siempre ha sido el mismo: las placas de inducción son el presente y el futuro de la cocina. Por su versatilidad, su eficiencia, su seguridad y su fácil limpieza.

Por si el fútbol o la política no eran suficiente, ahora nuestra cocina también nos plantea muchos debates: ¿Qué electrodomésticos me compro?, ¿cuáles serán más eficientes? Y, a la hora de cocinar, ¿vitrocerámica de toda la vida o placas de inducción? Frentes de debate hay muchos, aunque hoy toca centrarse en uno solo: las ventajas de las placas de inducción frente a las vitrocerámicas de toda la vida.

Tengo que reconocer que la inducción es una debilidad para mi. Admiro profundamente a los responsables de dar a luz este tipo de electrodoméstico. La inducción me parece algo traído del futuro para hacer de nuestras vidas algo mejor. Y, por cerrar estas líneas de alabanza, diré que las placas de inducción son, en términos de cocina y eficiencia energética, un electrodoméstico TOP.

Dato histórico: tras no funcionar muy bien en EEUU, la primera generación de cocinas de inducción la introdujo en España “Balay S.A.” en colaboración con el departamento de Electrónica de la Universidad de Zaragoza. Esto ocurrió 1989, según confirma BSH en la web informativa de su cátedra en esta universidad. Es decir, hablar de inducción es hablar de tecnología 100% española.

Un ahorro considerable cuando estamos hablando de eficiencia energética

Dejando a un lado el aspecto patriótico, hablar de inducción es hablar de progreso absoluto. Una cocina equipada con placas de inducción es un lujo para los sentidos y para los bolsillos.

  • La inducción gana de calle a la vitrocerámica tradicional en varios aspectos. Por ejemplo en el control de la temperatura. Mientras las placas vitrocerámicas tradicionales queman mucho (y siguen consumiendo cuando las apagas), la inducción nos ofrece un control total de la temperatura que necesitamos para cocinar.
  • Se podría decir que, en términos caloríficos, con una vitrocerámica es ‘todo oplacas-induccion-eficientes nada’, mientras que con las placas de inducción no se pierde el tiempo, ni energía. Esta tecnología calienta en el momento preciso, solo al recipiente preciso y en el tiempo preciso. No hay que esperar a que la placa se caliente, como ocurre con las vitros.
  • No lo podemos obviar: hablar de control de temperatura es hablar de eficiencia energética. El consumo de las placas de inducción es muy inferior al de las cocinas eléctricas tradicionales. La inducción es enormemente eficiente porque es más rápida, aunque, como todo en esta vida, todo depende del uso que le demos a nuestras placas.
  • La rapidez de la inducción es una de sus principales virtudes. En las vitrocerámicas hay una placa de vidrio que separa la fuente de calor del reciente, por lo que tarda en más hacer su trabajo. Este problema desaparece con la inducción que, gracias a sus campos electromagnéticos, transmite el calor directamente al recipiente.
  • Sin duda la inducción está pensada para la vida moderna. Acorta los tiempos para cocinar y es muy fácil de limpiar. Esto nos permite tener más tiempo para nosotros mismos. La inducción es más segura, puesto que solo calienta los recipientes e ignora todo lo demás que se ponga encima, manos de niños incluidas.

Calcula cuánto gasta tu vitrocerámica o placa de inducción

En términos de consumo eléctrico, lo sentimos por la ‘vitros’ pero la inducción también gana por goleada. Un estudio de Teka ya certificó con números está premisa: en una comparativa para enfrentar ambas placas, pusieron a calentar 1,5 litros de agua y los resultados hablaron por sí solos: fueron necesarios 0,19 kWh térmicos para calentar el agua con inducción y unos 0,21 kWh para hacerlo con la vitrocerámica convencional.

“El consumo reducido de las placas de inducción queda fuera de toda duda”

No obstante, no hace falta recurrir a grandes evidencias científicas puesto que parece lógico que si la inducción reduce enormemente el tiempo de cocción, se reduzca también el consumo de energía. “El calentamiento por inducción es un buen ejemplo de tecnología más eficiente, pues consume un 20% menos y no provoca calor residual”, aseguran desde el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE).

En cuanto al consumo eléctrico de nuestras placas, obtener cifras absolutas depende en gran medida de lo bien que hayamos cuidado la ficha técnica de nuestro electrodoméstico. Si es de compra reciente, el consumo energético viene claramente señalado en la etiqueta energética, que en el caso de las placas de inducción tiene que estar colocada en el parte superior para que podamos verla sin problemas a la hora de comprar.

Como todo lo que funcionar con energía eléctrica, esta tecnología también se mide en kilowatios por hora (KWh).

  • Debemos averiguar el consumo de nuestra placa. Los electrodomésticos modernos indican el consumo de cada zona de cocción.
  • Siendo consciente del consumo en KWh, debemos saber cuántos minutos vamos a usar la placa. Conociendo ambas cifras solo hay que multiplicarlas para conocer el consumo.
  • No olvidéis consultar el precio que pagáis por el KWh consumido en vuestra casa .
  • Actualmente existen en el mercado medidores de consumo capaces de indicarnos en cada momento lo que está consumiendo un aparato eléctrico.

¿Os he convencido de las ventajas de cambiar nuestra vieja placa vitrocerámica por una de inducción?

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