La verdad sobre el consumo del horno

Sí, es cierto, cocinar algunos platos requieren el horno. Y eso es indiscutible. Por eso durante mucho tiempo se ha estudiado cómo mejorar la eficiencia de este electrodoméstico. Y se han conseguido logros espectaculares en el consumo del horno eléctrico. Pero la interacción del usuario sigue siendo clave: por muchas mejoras, si seguimos abriendo la puerta a destiempo seguiremos perjudicando a nuestra factura de la luz.

De un par de ruletas y un reloj que daba pitidos al acabar, los hornos han pasado a tener pantallas informativas al nivel de un teléfono móvil. Tampoco era complicado mejorar estos electrodomésticos, ya que había mucho margen de mejora. Solo gracias a las pantallas, los usuarios ya han ganado mucho. Es más fácil que nunca elegir una receta o dar instrucciones al horno.

Pero, por muy fácil que lo pongan, la mejora de la pantalla en el frontal no ahorra energía. No se puede ignorar, como se explica a continuación, que el horno es un electrodoméstico muy consumidor. A pesar de las mejoras técnicas, sigue siendo especialmente importante su cuidado. Un fallo del ventilador, una fuga en la puerta o un termostato que no mide bien son motivos más que suficientes para gastar más dinero del que queremos.

Si tenemos una luz en el horno podemos evitar la apertura de la puerta.

¿Cuánto me cuesta asar la comida?

Durante mucho tiempo, el horno se erigió como el electrodoméstico menos eficiente de la cocina. Es posible que en muchos casos lo siga siendo. De hecho, los viejos consejos para ahorrar con el horno siempre iban por el mismo camino: usarlo lo menos posible, cocinar varios platos a la vez y aprovechar el calor residual. “Calentar un horno de 1500W a 225ºC cuesta aproximadamente 15 minutos, es decir, 0,38 KWh (unos 5 céntimos de euros)”, aseguran fuentes de MediaTrends. Y probablemente están en lo cierto, ya que muchos hornos siguen siendo los de referencia de hace varios años. Por cierto, para sacar la cuenta del dinero que cuesta un pollo asado ya sabemos qué medida podemos tomar: 15 minutos, unos cinco céntimos. Y de ahí hacia delante.

Pero ahora no todo es como parece. Como descubriremos dentro de unos párrafos, ni tan siquiera el precalentado puede ser ya necesario. A pesar de este tipo de datos, el horno se resiste a bajar de las primeras posiciones consumistas. Según el ránking elaborado por Twenergy en junio del año pasado, el horno eléctrico se situaba a la cabeza de los que más energía consumen dentro de la cocina.

Por motivos como este último, no es de extrañar que el propio IDAE haya dicho en innumerables ocasiones que, en España, el microondas no se explota tanto como deberíamos. Uno de los consejos estrella para no disparar el consumo por un horno es mirar de vez en cuando a su hermano pequeño. El dato no es baladí: supone un ahorro de energía de entre el 60% y el 70%, tal y como recuerda en sus informes el IDAE.

¿Hay diferencias de consumo de unas marcas a otras?

A muchos fabricantes esta pregunta les dolerá. Evidentemente sí, hay diferencias entre marcas. Algunas de ellas tienen en catálogo verdaderas naves espaciales del horneado. Hay muchas mejoras en sus prestaciones, pero nos vamos a detener en algunas concretas: la función vapor, la combinación con microondas y la función ‘coolStart’ de Siemens, que ha conseguido eliminar del mapa la necesidad de precalentar el horno.

  • La función vapor: como cuidarse está de moda, cocinar de la forma más sana también lo está. Y lo cierto es que con el horno se consiguen platos gourmet y dignos de la mejor dieta. Antes era el papillote, pero ahora es posible hornear con vapor. ¿Qué conseguimos usando el vapor? Lo primero conservar intactos los nutrientes y el sabor. Además, aporta al alimento una apariencia espectacular y, lo mejor, lo hace sin grasas. Utilizando la función vapor de los hornos que la tienen, podemos cocinar varios ingredientes al mismo tiempo optimizando el ahorro de energía.
  • Función microondas: si los expertos energéticos decían que cocinar con microondas ahorra más, ¿por qué no combinar la magia de ambos aparatos? Las marcas que lo ofrecen corroboran que esta función recorta los tiempos de cocción hasta la mitad. Por ejemplo, el horneado de una lasaña puede pasar de los 40-50 minutos a los 15 gracias a un horno con doble función.
  • Renunciar al precalentado: ‘coolStart’ lo llaman en Siemens. Se trata de un proceso inteligente de calentamiento con el que se pueden introducir los alimentos fríos desde el principio renunciando por completo a esa fase inicial que tantos euros gasta.
  • Añadir un comentario

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies