Una nevera que gasta poco

Buena conservación y un consumo mínimo, ¿es posible?

Máxima eficiencia energética. Es lo que todos los fabricantes de electrodomésticos buscando posicionar en Google para vender sus productos. ¿Por qué? Bueno, la razón es más que sencilla: en pleno siglo XXI, la sociedad se ha dado cuenta de que es necesario un cambio de mentalidad. Las mentes eficientes y ahorrativas crecen por miles cada día. Y con razón: ser eficientes en casa permite cuidar el medio ambiente y ahorrar en las facturas de la luz, del agua o de la compra. Y sí, solamente con un frigorífico de bajo consumo se puede comenzar el camino de la eficiencia.

Si estás buscando un nuevo frigorífico, no será difícil que encuentres en decenas de marcas las palabras “máxima eficiencia”. Realmente, es una buena noticia que no sea complicado encontrarlas. No es una mera cuestión de marketing: cada vez son más los electrodomésticos A+++ que están al alcance del consumidor. Recuerda solo los que son A+++ son realmente de bajo consumo.

Enchufados todo el día

A la hora de dotar a tu casa de electrodomésticos responsables con el medio ambiente y con tu cuenta corriente, un buen punto de partida es el frigorífico. Diversos estudios al respecto confirman que, dentro del conjunto de los electrodomésticos es el que más gasta, y por ello cobra especial relevancia poder capturar un frigorífico de bajo consumo para el hogar. A pesar de que el desembolso inicial es más elevado (esta es una realidad), el ahorro comienza a notarse desde la instalación.

Los electrodomésticos de bajo consumo, y más en concreto los frigoríficos, son una gran noticia para tu casa y para la mía. Se ha avanzado mucho en la implantanción en el mercado de los modelos A+++, que ya superan en prestaciones a los A++ y A+, que también son relativamente eficientes pero, por razones obvias, se quedan atrás. No ha sido muy complicado para las marcas poder conseguir frigoríficos de bajo consumo, solo había que centrarse en los puntos por donde más energía se escapaba. Ejemplo práctico: si existen las bombillas LED y está demostrada su capacidad para ahorrar, ¿por qué no incoporarlas a los frigoríficos?

Otro aspecto que parece baladí pero que tiene mucha importancia es el control de temperatura de este electrodoméstico. De la mítica rueda de cinco niveles que nunca te dejaba saber a qué temperatura estaba el aparato, se ha pasado a la electrónica y los paneles de LCD o táctiles para la selección de la temperatura adecuada. ¿Esto es importante? Puede parecer que no, pero te empezará a parecer un poco más relevante cuando sepas que cada grado de mas o de menos puede aumentar hasta un 5% el consumo de tu nevera.

Un ahorro importante

¿Te acuerdas de la escarcha que se formaba en el congelador? Esto te habrá sucedido si has tenido en tu poder un frigorífico combinado o de dos puertas, que llevan el congelador incoporado. Esa capa de escarcha era enemiga de la eficiencia energética, ya que restaba precisión al frigorífico. ¿Cuál fue la solución? Crear frigoríficos que no generan esta capa de escarcha. Se les bautizó NoFrost, y hacen que “el aire circule constantemente por todo el frigorífico, y así se evita que se forme hielo de forma automática y te ahorra el mantenimiento”, tal y como dicen desde el blog de Balay.

Y, por supuesto, otra de las grandes mejoras que han llevado a las neveras de toda la vida a convertirse en auténticos frigoríficos de bajo consumo es el poder del espacio interior. Te podríamos marear con tecnicismos acerca de cómo las marcas han evolucionado los motores, cual coche de fórmula 1, pero al final lo que de verdad le importa a las personas es cómo los electrodomésticos le facilitan la vida. Si comparas un viejo frigorífico con uno más reciente, podrás ver cajones de gran capacidad preparados para conservar el doble de tiempo los alimentos. Unos cajones en los que hay una temperatura concreta para esos alimentos. Además, las baldas y los espacios son más grandes, para poder almacenar todo lo que necesitemos. ¿Esto te parece importante? Debería, por una razón muy sencilla: si colocas bien los alimentos y dispones del espacio suficiente para darle a cada cosa su lugar, el frigorífico trabaja mejor, las corrientes de frío circulan sin problemas y el electrodomésticos, por decirlo de manera sencilla, respira de alivio, puediendo aportar a todas las zonas de convservación la temperatura que necesitan.

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