La nueva directiva de etiquetado energético en Europa

La etiqueta de eficiencia energética de los electrodomésticos parece algo tan simple como una pegatina que tú encuentras cuando vas a comprar uno a la tienda, pero tiene detrás muchas más madera de lo que uno puede pensar. Tras su configuración se esconde, evidentemente, el deseo de las autoridades europeas de conseguir que el territorio comunitario sea mucho más eficiente. De hecho, esta ‘obsesión’ (bien entendida, ojo) queda muy bien reflejada en las 56 páginas que ocupa la “Directiva 2012/27/UE del Parlamento Europeo y del Consejo, firmada el 25 de octubre del 2012 relativa a la eficiencia energética, por la que se modifican las Directivas 2009/125/CE y 2010/30/UE, y por la que se derogan las Directivas 2004/8/CE y 2006/32/CE”. No es broma, el título del documento ocupa todo el entrecomillado, y la puedes descargar aquí.

Nota: Aquí también puedes descargar la directiva del 2017, que también entra en juego.

Consumo electrodomésticos

La literatura, como puedes imaginar, es extensa. No obstante, solo en sus primeros puntos se puede uno hacer a la idea de qué quiere exactamente la Comisión para los territorios miembros: la eficiencia energética se tilda de una herramienta clave “debido a una creciente dependencia de las importaciones de energía y a la escasez de recursos energéticos, así como a la necesidad de limitar el cambio climático y superar la crisis económica”. En pocas palabras, disminuir los gases de efecto invernadero para mitigar el cambio climático es prioritario. Para eso hacía falta, y vuelvo a copiar textualmente “actualizar el marco legal de la Unión en materia de eficiencia energética, mediante una Directiva que persiga el objetivo general sobre eficiencia energética consistente en llegar a 2020 con un ahorro del 20 % en el consumo de energía primaria de la Unión, y en conseguir nuevas mejoras de la eficiencia energética más allá de 2020”.

Y llegamos al ecodiseño

Es otra clave imprescindible para contextualizar la nueva etiqueta energética de los electrodomésticos (en vigor oficialmente desde marzo de 2021). La directiva a la que he hecho referencia, y que ya dejo de lado por el momento, no habla únicamente de los electrodomésticos. El marco normativo, como no podía ser de otra manera, es mucho mas amplio e incluye campos tan inmensos como la edificación, por ejemplo.

Por eso, en lo relevante a la eficiencia de los aparatos que usamos día a día, las propias autoridades europeas se han esforzado en subrayar, siempre que han tenido ocasión, la importancia del ecodiseño para alumbrar “aparatos cada vez más eficientes” que ayuden a cuidar el medio ambiente. “Esta política, que afecta a productos electrónicos, de iluminación, refrigeración, calefacción, neveras o lavadoras, pretende reducir el impacto negativo” que, indudablemente tienen todos ellos.

Ecodiseño y etiquetado energético, el tandem que sí te afecta directamente

Todo lo que dice la Directiva Europea sobre este asunto te afecta, obviamente. Pero es mucho más probable que a lo largo de tu vida te compres más electrodomésticos que casas eficientes. Por eso los primeros tienen tanta importancia. No obstante, tal y como se explica aquí, “el ecodiseño va asociado a las etiquetas de eficiencia energética. Ambos juntos son inseparables: a través del ecodiseño, llegan al mercado productos más eficientes, y a través del etiquetado, se promueve su compra”

Qué dicen las marcas

Evidentemente, las marcas que fabrican electrodomésticos hace tiempo que se pusieron manos a las obra para acometer los cambios que exige la nueva etiqueta de eficiencia energética, de la que te hablo aquí más ampliamente. Tal y como explican desde Siemens, gracias a la información que brinda es mucho más fácil conocer el consumo y la eficiencia de cada electrodoméstico que valoras comprar.

“La etiqueta energética actual que se ideó en 2012 ha ido perdiendo parte de su función original”

Siemens Electrodomésticos España

“La etiqueta energética actual que se ideó en 2012 ha ido perdiendo parte de su función original, que no era otra que ayudarte en el proceso de compra de un electrodoméstico”, asegura la marca a sus clientes. Y no les falta razón. “Como la tecnología permite que los aparatos gasten cada vez menos, es necesario actualizar los criterios para el etiquetado“, apostillan en este sentido desde Bruselas.

“El cambio más significativo en la nueva etiqueta energética es la eliminación de las clases energéticas más altas, por ejemplo, A+++”, añaden en Siemens. El nuevo reescalado de la A a la G se entiende mucho más útil y efectivo para que se pueda elegir un electrodoméstico verdaderamente eficiente.

¿Y qué aportará la nueva etiqueta?

De entrada, la intención que tienen los padres de la criatura es ahorrar unos 500€ anuales a todos los hogares de la Unión Europea e incrementar hasta los 65.000 millones de euros al año los ingresos de fabricantes y vendedores. Todo ello con el objetivo final de “ahorrar la energía anual equivalente al gasto de Italia y los países bálticos combinados”.

Bajando más a lo particular, además del reescalado en letras (en la que el verde y la categoría A seguirá siendo lo más eficiente), de la nueva etiqueta energética te puedes fijar también en el código QR que hay en la esquina superior derecha. Si lo escaneas te lleva a una base de datos bautizada como EPREL, en la que deben estar registrados todos los electrodomésticos sometidos a los rigores de la nueva etiqueta de eficiencia energetica.

En función de electrodoméstico, verás pictogramas más simplificados que hacen referencia a “las características de los productos, el rendimiento y el impacto medioambiental, como el consumo del agua o el ruido emitido”, aseguran en este informe. Estos son unos ejemplos varios (Captura extraída de esta web):

Lo importante es aclarar que, ciertamente, con el reescalado de las categorías un frigorífico que hoy es A+++ pasará a ser “D” o “E” (es imposible establecer una equivalencia porque también cambian los ensayos que lo determinan), así que será más importante que nunca conocer muy bien qué quiere decir cada dato. Pero eso NO será sinónimo de que los electrodomésticos generen mayor gasto energético. Un ejemplo concreto puede ser el de una lavadora:

  • La información de consumo energético (ponderado) estará justo en el centro de la etiqueta, expresado en kWh. Se determina por 100 ciclos de funcionamiento en base al nuevo programa Eco 40-60.
  • Verás claramente expresada la capacidad de carga (7, 8, 9, 10 kilos, etc.)
  • ¡Muy importante! Habrá un pictograma que te mostrará claramente cuál es la duración del programa Eco 40-60.
  • También tendrás datos del consumo de agua (ponderado) en litros por ciclo.
  • Además de la potencia sonora de la lavadora durante el centrifugado, también verás en escala de la A a la G la eficiencia de este mismo proceso.

¿Sabías que un 85 % de los europeos se fijan en la etiqueta de eficiencia energética a la hora de comprar aparatos?

Comisión Europea
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