¿Qué es el consumo responsable?

Cambiar una vieja lampara que usa bombillas de calificación energética C por una de gama verde (A++) podría resumir a la perfección lo que significa un consumo responsable.

Esta anécdota, con la que he comenzado el post, os sonará de mi última entrada, en la que relataba como jubilé una vieja lámpara por una de leds, lo que me aportará un importante ahorro en la factura de la luz. El consumo responsable es un hábito, una actitud que nos convierte en consumidores con cabeza.

Realmente, hablar de consumo responsable es hacerlo de un concepto bastante amplio pero simple a su vez. Simpre de entender, aunque algo más complejo de implementar en nuestras vidas. Dicho concepto nos explica y nos razona por qué debemos tener unos hábitos de consumo ajustados a lo que de verdad necesitamos. Vivimos en un planeta con unos recursos limitados, por ello no podemos dejar de lado la responsabilidad que todos tenemos a la hora de consumir de forma responsable. Pero hay que hacerlo por convencimiento, no porque esté de moda.

“Consumir de forma responsable no puede ser algo puntual o que hacemos por moda”

Para poder ponernos la etiqueta de consumidores responsables tenemos que implementar una serie de pensamiento en nuestras saturadas cabezas. El consumo responsable debe ser una forma de actuar que nos lleve a elegir aquello que necesitamos no solo por el precio o la calidad, sino por otros elementos como su sostenibilidad o el impacto en el medio ambiente. Incluso tenemos que empezar a elegir aquello que vamos a comprar dependiendo de qué empresa lo ha fabricado. Tal y como resumen desde ECODES, tenemos que comprar lo que necesitamos pero “teniendo en cuenta los productos que valoran la justicia social, la ética y la solidaridad, y la protección del medio ambiente”.

Tips para un consumo responsable:

  • A nadie se le escapa que vivimos en una sociedad consumista, sometida a un bombardeo masivo de publicidad. Nos incitan a consumir de forma compulsiva, favoreciendo la cultura del usar y tirar.
  • Debemos pensar en el impacto medioambiental que nuestra compra va a tener. Pero pensar ampliamente; desde cómo se ha elaborado hasta cómo se ha transportado hasta la tienda.
  • Hay que consumir únicamente lo que necesitamos, evitando caer en la creación de un consumo superfluo.
  • Ser conscientes de la calidad de lo que estamos comprando. A veces lo barato sale caro.
  • Pensar y tener presente qué empresas de nuestro entorno -o a nivel mundial- están comprometidas con el mundo que nos rodea.

“El consumidor y consumidora tienen a su alcance la posibilidad de premiar a los mejores y rechazar a los peores” (ECODES)

Economía del bien común

En la última presentación de los resultados económicos de Mercadona, el pasado mes de marzo, Juan Roig ‘sorprendió’ a todos aquellos que le escuchaban poniendo por encima lo que su empresa aporta a la sociedad, en vez del dinero que ha conseguido generar. El presidente de estos supermecados destacó la cantidad empleos generados, el dinero que va a parar a la sociedad vía impuestos o los 50 millones de euros en mecenazgo que invirtió para “devolver a la sociedad parte de lo que me ha dado”. Tal y como han señalado los analistas, estas palabras podrían resumir el espíritu de la Economía del Bien Común (EBC).

“Existe una gran diferencia entre ganar dinero para ti mismo y crear riqueza para los demás” (Jamsetji Nusservanji, fundador de TATA Group)

La Economía del Bien Común se define como un sistema económico alternativo al capitalismo, tan discutido en la actualidad, que se construye en base a una premisa fundamental: “colocar a los seres humanos y a todos los seres vivos, así como el éxito de las relaciones entre ellos, en el centro del sistema económico”, dicen desde el movimiento que lleva el mismo nombre.

Este tipo de economía lleva forjándose mucho tiempo, aunque fue el profesor austriaco Christian Felbel quien en octubre de 2010 se lanzó a la piscina y creó “un sistema económico con el objetivo de adaptar la economía real capitalista a los principios constitucionales”, relatan en el blog de uno de los campos de energía del movimiento Economía del Bien Común.

Los que defienden este sistema (en la web del movimiento por la EBC se pueden ver sus 20 principios fundamentales), aseguran que no piden nada que no esté recogido en las principales constituciones occidentales: que la economía sea algo al servicio de toda la sociedad. Eso supone ‘obligar’ a los actores económicos a demostrar una capacidad de organización y funcionamiento desde un prisma humano, solidario, ecológico y democrático.

Consumo responsable de energía

Dentro de esa actitud de consumo responable entran todos los comportamientos eficientes de los que hemos ido hablando dentro del blog. Ahorrar en casa gracias a la eficiencia energética es un buen primer paso para ser consumidores responsables. Desde Intermon Oxfam nos recuerdan que, afortunadamente, vivimos en un país con abundancia de recursos naturales, un hecho que no debería justificar un consumo indiscriminado de los mismos.

“Existen razones económicas y medioambientales para un consumo responsable de la energía disponible”

“Es  posible  ahorrar  en  recursos  energéticos  sin  renunciar a vivir en un hogar cómodo”, resaltan desde esta ONG. Solo hay que revisar nuestros hábitos y adaptarlos a la mentalidad sostenible. Además de todos los consejos de cabecera que ya han salido en el blog para ahorrar energía, desde Intermon se animan con otras claves realmente interesantes:

  • Estar atentos a nuestras facturas y hacer comparaciones para ver cuántos estamos ahorrando desde el momento que implementamos medidas concretas en nuestra casa.
  • Medidores de energía como Wattson son buenos aliados. No renunciemos a ellos. Ahora mismo existen multitud de gadgets que nos pueden ayudar a utilizar los recursos de casa de manera más racional.
  • Haz un hueco a las aplicaciones eficientes. Desde Intermon Oxfam recomiendan tres (“Precio de la luz”, “Boltio” o “Luz+precio”), pero existen varias decenas de ellas, aunque todas con un objetivo común: informar de las horas más baratas para consumir energía y ajustar de esta manera nuestro gasto.
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