Por qué tener una nevera de bajo consumo

Haz un favor a la atmósfera y a tu propio bolsillo: jubila cuanto antes ese viejo frigorífico que tienes en la cocina y acude a una tienda a comprar uno de bajo consumo. Las ventajas son más que interesantes, y el ahorro en las facturas de la luz comenzarás a verlo desde el primer día. Si todavía no te cuadra la ecuación, solo tienes que seguir leyendo.

Si has leído la pregunta que abre la veda de este artículo, seguro que la respuesta la has conseguido sacar sin mucha dificultad. Pero, como estamos aquí para eso, lo vamos a decir nosotros también: deberías tener en tu casa una nevera de bajo consumo porque es una forma perfecta de ahorrar en tus facturas de la luz y ser más ecológico.

Lavadoras, secadoras o incluso la calefacción son solo algunos de los rivales de los frigoríficos en el particular ranking de los aparatos que más consumen en casa. Pero podemos confirmar que, a día de hoy, todavía nadie ha desbancado al rey de la cocina. Los datos del IDAE son claros al respecto: un 30% del consumo eléctrico se los lleva el frigorífico. ¿No es una buena idea rebajar esta cifra?

“Los frigoríficos de bajo consumo son una excusa perfecta para renovar tu viejo electrodoméstico”

Bajando el consumo en el día a día

El mejor camino para conseguirlo es sencillo: optar por equipar tu hogar con frigoríficos de clase A+, A++ o, la joya de la corona, los que tienen una certificación A+++. Estos últimos modelos tienen la capacidad de ahorrar hasta un 60% en comparación con uno de clase A. ¿Cómo lo consiguen? Pues aplicando los mejores avances tecnológicos a su fabricación. Toma nota de algunos puntos importantes:

  • Los frigoríficos actuales vienen equipados de serie (no todos) con luces LED. Teka, por ejemplo, se ha unido a la fiesta de esta iluminación con su nueva gama de productos ‘Wish’. “Las luces LED cuentan con un mayor tiempo de vida, hasta 50.000 horas de encendido, por lo que se convierten en accesorios más ecológicos y respetuosos con el medio ambiente”, corroboran desde la consultora Alimarket. Es más, esta misma fuente asegura que los LEDS “duran hasta 50 veces más que las lámparas incandescentes y 10 más que las fluorescentes”.
  • Tecnología No Frost: hasta hace relativamente poco, uno de los consejos estrella para ahorrar dinero con un frigorífico era evitar la capa de hielo en su interior. Un consejo que ha quedado atrás. La tecnología No Frost impide la acumulación de escarcha sin necesidad de interacción humana, lo que facilita la circulación del aire y el correcto mantenimiento de la temperatura interior.
  • Cambios en el condensador: marcas como las englobadas bajo el paraguas de BSH han dado un paso al frente en la fabricación de frigoríficos y han lanzado al mercado la tecnología Full Skin Condenser. Según cuentan desde Balay, se trata de una tecnología que eliminar “el tradicional condensador de la parte trasera ubicándolo en las paredes laterales de arriba a abajo y modificando por completo el circuito de frío”. De esta forma, el usuario gana capacidad de almacenamiento y se elimina ese viejo consejo de no instalar la nevera pegada a la pared.

Consejos para un buen y eficiente uso

Pero, como ya hemos adelantado en las primeras líneas, la adquisición de un frigorífico de bajo consumo es, sobre todo, un desahogo en cuestión monetaria y ecológica. Si bien es cierto que el desembolso inicial es más elevado en el caso de un electrodoméstico de alta eficiencia, se calcula que en apenas 6 años se amortiza el gasto.

¿Sabías que, cuando hablamos de frigoríficos, cada salto de “+” supone reducir un 25% el consumo? Saca la calculadora y revisa cuánto dinero puede suponer en tus próximas facturas de la luz. Pero, ojo, ten siempre muy claro qué tipo de frigoríficos necesitas, puesto que cada 100 litros de capacidad se aumenta el consumo unos 120kW/año. No pierdas de vista este tipo de detalles, ya que un frigorífico A+++ puede no cumplir con su misión si tú no pones un poco de tu parte.

Además de una capacidad adecuada a tus necesidades concretas, la ubicación de la nevera dentro de la cocina es fundamental: debe estar colocado alejado de fuentes de calor, y tener siempre bien regulada la temperatura: una temperatura que no sea inferior a 6º C en el frigorífico y a -18º en el congelador podría ser lo ideal. No te despistes: cada grado de más que usas para enfriar puede suponer hasta un 5% más consumo, que se verá reflejado –cómo no- en las facturas de la luz.

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