¿Valen la pena los productos de bajo consumo?

Puede que sea porque la energía resulta cada vez más cara. O porque también estamos agotando los recursos del planeta. O porque te has dado cuenta de que solo tenemos tres años por delante para salvar el planeta.

Realmente, cualquier razón es buena para comenzar a ser un poco más ecológicos, y contar con electrodomésticos de bajo consumo en tu hogar es una manera perfecta de hacerlo.

Hornos, lavadoras, frigoríficos, etc. Cualquiera de todos estos ya se pueden conseguir sin problemas en su versión de “bajo consumo”. Las marcas saben que una inmensa mayoría de los consumidores se fijan en la etiqueta a la hora de comprar, y apuesta por hacer cada vez más visibles su electrodomésticos A+++, que en la actualidad es la denominación oficial de los aparatos que menos consumen. Si bien es cierto que la invesión inicial en uno de estos electrodomésticos es más elevada, expertos del sector consideran que tal desembolso de dinero está amortizado en unos seis años.

Pero, ¿de verdad se puede ahorrar con los electrodomésticos de bajo consumo? La respuesta, como era previsible, es afirmativa. Solo hay que fijarse en la tabla de consumos baremados que rige la clasificación en la Unión Europea, en función del Índice de Eficiencia Energética (IEE):

  • A+++: < 22%
  • A++: 22 – 33%
  • A+: 33 – 42%
  • A: 42 – 55%
  • B: 55 – 75%
  • D: 95 – 110%
  • E: 110 – 125%
  • F: 125 – 150%
  • G: > 150%

A simple vista parece que el asunto está claro, pero conviene aclarar que la diferencia de consumos entre un electrodomésticos de la máxima calificación y otro con etiqueta G es más que evidente. No obstante, son pocos los aparatos que siguen vendiendo con las calificaciones más bajas. Por no decir que en el mercado del electrodoméstico nuevo son casi inexistentes.

Pero no hay nada como un ejemplo práctico para comprender la importancia de los electrodomésticos eficientes: “Si tienes un frigorífico de hace unos 15 años, el promedio de consumo era unos 626kWh anual, y por lo tanto, tendría una clasificación energética D – E. Si quisieras comprar un frigorífico A+, tendría un consumo medio de 250kWh, y si fuera A++ sería de 187kWh”, revelan -textualmente- desde Leroy Merlin. Traducido a euros contantes y sonantes, el ahorro (dependiendo del frigorífico en origen y del nuevo que compras) podría oscilar entre los 60 y los 93€ al años.

Evidentemente, cualquier persona que contemple las etiquetas energéticas de los electrodomésticos se planeta si lo que le cuentan es cierto. Para corroborarlo, recurrimos a las cifras que tienen publicadas desde MediaTrends, que a su vez están adaptadas de lo que el IDAE publica al respecto.

Estas mismas fuentes, hablamos del IDAE, aseguran en sus formaciones sobre el etiquetado energético que, de nuevo teniendo en cuenta los frigoríficos, el ahorro es notable si compras uno de bajo consumo. “Si compramos un frigorífico de clase C, el consumo de energía durante 15 años será de 8.130 kWh (813€). Si sustituimos este frigorífico por uno de clase A, el ahorro durante 15 años será de 271€. Si lo sustituimos por uno de clase A++, el ahorro para el mismo periodo será de 517€”, certifican estas fuentes oficiales.

¿Qué más ventajas tienen los electrodomésticos de bajo consumo?

  1. Tienen una ‘esperanza de vida’ algo mayor que los electrodomésticos que se fabricaban antes. Y es que al ser más eficiente consumen menos recursos y el desgaste es menor.
  2. Como puedes imaginar, el resultado es el mismo e incluso mejor. Un claro ejemplo son las secadoras, que ahora cuentan con tecnología para cuidar al máxima hasta los tejidos más delicados.
  3. Mejora del confort en el hogar. La mejora en la eficiencia energética de los electrodomésticos es algo que viene de la mano de otros avances. Por ejemplo, los frigoríficos se fabrican con diferentes capacidades, y alguno permiten conservar una gran compra hasta el doble del tiempo gracias a los avances tecnológicos.
  4. Además de ahorar electricidad, también ahorran agua. “Una lavadora, por ejemplo, necesitaba unos 120 litros de agua para un solo lavado y consumía 2,5 kilovatios en doce servicios. Hoy sin embargo, solo necesita 49 litros de agua para un lavado y 0,7 kilovatios para catorce”, aseguran en este post.

Consejos para sacar el máximo partido a los electrodomésticos:

Ciertamente, los electrodomésticos eficientes son capaces de ahorrar por si solos, porque miden con precisión los consumos que utilizan. Pero si no tenemos ciertas precauciones, se pueden comenter auténticas barbaridades.

  • Aunque tengas una lavadora de bajo consumo, no la uses con pocas prendas de ropa. Siempre a plena carga. Y procura utilizar programas de baja temperatura.
  • Un horno puede ser de clase A o superior, pero si abres la puerta cada vez que necesitas ver el interior no conseguirás ahorrar mucho.
  • El frigorífico seguirá estando enchufando 24 horas los 365 días del año. Por eso es bueno hacerle un mantenimiento básico regular y organizar bien los alimentos en el interior.
  • Las placas de cocina, en el caso de la inducción, pueden ahorrar dinero. Pero necesitarás el menaje adecuado para conducir el calor y usar los diámetros correctos, ya que no quieres que el calor se pierda en la inmesidad de la cocina.
  • Los filtros de la campana extractora deben en perfecto estado de revista.
  • El microondas está infravalorado. Sirve para mucho que para calentar un vaso de leche.
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