Vitrocerámicas de inducción eficientes

Parecen lo mismo, pero no lo son. Las placas vitrocerámicas y las placas de inducción son dos estilos completamente enfrentados. A pesar de que su apariencia exterior puede llevar a engaño, su modo de funcionamiento y el consumo eléctrico de ambas opciones difieren por completo. Hay un dato que es demoledor a la hora de hablar de las ventajas de la placa de inducción sobre las vitrocerámicas: las primeras son capaces de llevar dos litros de agua a ebullición en cuestión de un par de minutos, mientras que esta tarea una vitrocerámica la completa en una decena de minutos. Una diferencia de trabajo con la que ya se pueden sacar conclusiones acerca de cuánto consume una placa de inducción, y por supuesto su gran rival en liza.

Gasto medio por receta

Pero a la hora de hablar del concepto de eficiencia debemos medir dos cosas por separado: rapidez y eficacia, dos elementos que –no nos engañemos- combinan a la perfección las placas de inducción. Con la elección de la inducción optamos por el camino de un menor consumo dentro del hogar. Aunque se debe hacer una inversión algo más elevada que para instalar una placa vitrocerámica, se trata de un gasto que se amortiza de sobra con la vida útil del electrodoméstico. “Midiéndolo tanto en consumo energético como en gasto, saldremos ganando por doble partida”, comentan desde la web Ecologismos, donde también han analizado las ventajas de la inducción sobre el consumo de una vitrocerámica.

En cuanto a las cifras que corroboran la eficiencia y eficacia de la inducción, hay varias que se pueden comentar. La primera es la prueba del agua hirviendo, dato que ya se ha lanzado al principio del post. En este sentido, los expertos corroboran que la eficiencia de una placa de inducción es similar a la de un microondas, y ya conocemos lo que un microondas puede hacer por nosotros para ahorrar en la factura de la luz. En cualquier caso, hay que resaltar que el consumo de la inducción puede llegar a ser un 45% inferior gracias a una combinación de factores que se deben conocer:

  • La inducción es más rápida. Ultra rápida, dicen los expertos. Los tiempos se acortan de forma vertiginosa y no hace falta esperar varios minutos a que se calienta la placa. No contentos con eso, los fabricantes han añadido opciones tipo ‘Powerboost’, capaces de aumentar un 50% la potencia de los calentadores durante un tiempo predeterminado.
  • El calor va directo de la placa al material.
  • Su facilidad de limpieza. Los alimentos no se queman sobre la placa y se puede limpiar mientras se usa, puesto que no produce calor residual.

Ojo, no hay que obviar que estamos hablando de dos electrodomésticos (vitrocerámica y placas de inducción) que se destacan dentro del hogar como unos grandes consumidores de electricidad, aunque también es cierto que las funciones y la flexibilidad de la inducción es garantía de ahorro continuo para aquellos que optan por esta opción.

Inducción sinónimo de eficiencia

Otra de las ventajas de las actuales placas de inducción es que la mayoría, por no decir todas, llevan los mandos de control encima de la encimera, lo que lleva aparejado no tener que instalar a la vez un horno. No es un hecho directamente relacionado con la eficiencia pero sí que influye de forma importante en el bolsillo del consumidor final.

Pots standing on hotplateLa inducción es, sin duda, uno de los caminos más rápidos para ser eficientes, que recordamos es una actitud a la que no se puede renunciar en el momento actual. La primera base de la ecuación ya se ha nombrado, y realmente la más importante: la inducción es más eficiente porque recorta de forma brutal los tiempos que pasamos en la cocina. Aquellos que están acostumbrados a hacer los últimos preparativos mientras se calienta la placa deben quitarse ese vicio cuando pasan a utilizar inducción. Es más eficiente porque solo calienta la base de los recipientes, haciendo que la energía llegue directamente a los alimentos y evitando que se genere más calor en la cocina. ¡Importante! Este tipo de placas solo calientan menaje de metal –de base ferromagnética, para ser más exactos- y todo lo demás lo ignora.

“Tanto las cocinas de inducción como las de gas generan calor de una manera prácticamente instantánea”, nos recuerdan desde Twenergy. Y gracias a ello es como ganan en el terreno de juego de la eficiencia. Según los datos disponibles en el IDAE, cambiar vitrocerámica por inducción supone una reducción del consumo de energía de cerca del 20%.

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